“La avispa encuentra sin buscarlo el centro nervioso de la presa que paraliza, asà como el ave migratoria encuentra el sur. El mundo se ofrece anticipadamente al animal como el pecho al lactante, como la existencia de un sexo al otro. Es un mundo que no necesita ser aprendido. Es una materia dada a priori. Esta materia anticipada es la condición de la existencia animal; más que una conditio sine qua non, es como la conditum, la dote del animal. El animal no viene al mundo, sino que el mundo viene con él. El principio que rige esta “materia a priori” es tan simple como sorprendente: la demanda del animal y la oferta del mundo coinciden” (Una interpretación del a posteriori”).
GÜNTHER ANDERS: HOMBRE, MUNDO Y TÉCNICA.













