Distraerse también puede ser mirar el paisaje.
Sobre LOS DĂAS POSIBLES (2017) de Camila Urresti.
Al escribir esta reseña, si es puede llamarse asĂ, lo primero que me pasĂł es que cada cosa que surgĂa era el principio de un poema en respuesta al fanzine de Camila Urresti. Como si el verso llamara al verso: un magnetismo, una consonancia, una necesidad de responder y conversaciĂłn con el texto.
âYa sĂ©â es eso mismo, el ya saber algo, darlo por descontado, reconocer lo que se mira sin sorpresa. AĂșn asĂ titulado, este primer poema es una reivindicaciĂłn de ver todo por primera vez o concientizarnos de todo lo que queda por ver. Recuperamos un superpoder: la visiĂłn. Los detalles y la dedicaciĂłn en ellos ya no pasarĂĄn desapercibidos.Â
En âDespuĂ©s el amor el odioâ hay una puesta en valor de la opacidad por sobre la transparencia. Mirar desde otro lugar, mirar desde fuera, fuera de la escena. Pero para ello nos toca esperar, ponernos en pausa. La espera desespera y nos despersonaliza, nos tienta el odio, nos cerca el daño. De esa pausa, de esa espera no hay regreso, no hay reencuentro: porque nadie espera a quien se queda afuera.Â
Cierto puede ser lo anterior, pero en âTenĂ©s que confiarâ nos resuena lo efĂmero, como llega a ser una ruptura. DespuĂ©s de ella viene el pedido de ayuda, la inminencia, la urgencia del arreglo. Dicha soluciĂłn puede ser el idilio frente a la realidad (otra vez lo efĂmero nos invade).Â
La pĂ©rdida, la ruptura de un objeto, de una relaciĂłn nos conduce a âFalsos lutosâ. Un olvido inevitable conlleva a una previa resonancia. No hay lugar para una memoria plena: nos queda esto, el regreso de retazos de tiempo, âimĂĄgenes que vienen desde lejosâ. Hay un mĂĄs allĂĄ que nos interpela, el cual desconocemos (quiĂ©n es?, de dĂłnde viene?).
âNingĂșn dĂaâ: como si existiese una coreografĂa estipulada vamos caminando y creyendo que cada paso que damos nos lleva un lugar fijo. Confiamos en el ritmo que es la felicidad. AtrĂĄs de ella vamos, por ella nos movemos. Descartamos la incertidumbre como opciĂłn. El ciclo debe cerrase. La lĂłgica del mundo, esta vez, nos ha dividido. Estar quieto o a destiempo, estar fuera. Caemos y ni aĂșn asĂ nos miran, no nos prestan atenciĂłn: â(...) somos como un libro que nadie lee/ y que por lo tanto no existeâ.
âMe asustĂ©â: Una llegada repentina interrumpe tu comodidad, un estribillo acompañante, una agitaciĂłn desbordante y el frĂo hostil de la calle te cantan: âtodo siempre sale bien al finalâ. Luego se convertirĂĄ en arrullo, en dardo-verdad- tranquilizante.
Desviar la mirada, no prestar atenciĂłn. Distraerse puede ser otra forma de llegar. Tener visiones, estar por fuera, elegir el idilio, que nos protagonice el olvido, postergar el mandato de la felicidad, asustarse nos transporta a la esencia de LOS DĂAS POSIBLES. Â
Lo posible es la ofrenda, lo real estĂĄ macerĂĄndose, preparĂĄndose para otro momento, un incierto futuro. ÂżY entonces? No pidas lo que aĂșn no estĂĄ listo, no interrogues impunemente con la mirada como registrando bolsillos. Es esto que ves, esto que lees. Es esto o esto.