‘ exacto, está demasiado feliz contigo y te puso su canción favorita ’ un poco tétrica por lo demás, ¡pero tenían que fijarse donde vivían! obviamente el pequeño roedor iba a estar trastornado, quién en su sano juicio andaría por un pueblo abandonado y se quedaría a vivir allí sólo por diversión, ella ya habría evacuado.
se sonrió aún más grande cuando se dio cuenta que tendría un nuevo compañero de aventuras y lo volvió a jalar, era tan dócil que parecía un perrito perdido, ¡esos eran sus hombres favoritos! los que siempre mandaba a la zona de amigos, porque prefería quedarse con el tóxico que le rompería el corazón, ¿algún día cambiaria? claro que no. ‘ eres todo un héroe… ’ se dio cuenta que no sabía su nombre. ‘ ¿cómo te llamabas? qué grosero en no decirme ’ lo juzgó, cuando ella tampoco se había presentado apropiadamente.
‘ ¿no? ’ sí tenía, pero no la compartiría con un aparecido, tenía que cuidarla para ella misma. además, mucho le había costado obtener algunas extras de las tiendas de los profesores, el conejo podía comer pasto, de eso tenía un montón. ‘ wow ’ pestañeó un par de veces, aún le impresionaban los poderes de los demás, incluso cuando ella había atravesado su cama sin querer al menos unas tres veces. ‘ ¿las damas primero o tienes miedo? ’ lo miró con una ceja en alto, pero no rechistó.
apenas se vio rodeada del nuevo escenario, el polvo entró en sus fosas nasales y la hizo estornudar casi como un impulso estúpido. la música seguía resonando desde una habitación cercana, ¿era la derecha o la izquierda? miró hacia un lado y luego al otro, y no tardó en dar más pasos en el lugar, mientras soltaba la muñeca de su compañero de aventuras. ‘ parece que no fue el conejito ’ hizo un puchero, pero no se detuvo, al contrario. abrió la puerta de donde pensó que vendría la música, y sólo vio un vacío, a excepción de esa vieja radio que seguía reproduciendo música extraña. ‘ ¿o habrá escapado por la ventana? ’ apuntó hacia una de las murallas.
y, entonces, como si fuese un aviso del más allá, un portazo resonó en el segundo piso. ‘ ¡no juegues con eso! ’ quién más sería, seguro uso esa habilidad de mierda que tenía.