raon se siente un poco como arien, pues parte de sí sintió que respondía a un deber personal. eso sí, nunca fue como aquellas órdenes que había acatado en el pasado, o un intento por volver a retomar su lugar, qué va. no lo ha puesto en palabras todavía, así que se hace confuso en su pensamiento. todos los que están ahí comparten un eje en común y han de comprenderse, ¿no? qué falsa, si sabe que va a hacer una excepción al contárselo a él. ‘ cuando me exiliaron dejé algo a medias, mis hermanos y mi madre se quedaron desprotegidos por mi culpa ’ se encoge de hombros. ‘ quiero terminarlo ’
conversar con arien se siente un poco como una montaña rusa y raon no puede permanecer mucho tiempo con el mismo ánimo. ahora que él la ha descubierto, ha de soltar una risa que viste de malicia. ‘ mimimi ’ se burla, hasta le tiene que sacar la lengua en un gesto infantil. ¡y dice que lo trata mal! si es él quien más disfruta de verla sufrir. en la mente de raon, si se comparasen los dos a nivel incordio con una gráfica, ¡él estaría mucho por encima!
si bien raon es una impertinente por naturaleza, se calla tras la escucha del estado del hermano de arien. se reprocha a sí misma que debió haberlo imaginado antes, o presupuesto, pero a la vez lo hubiera sentido injusto. ¿por qué tendría que crear una historia sobre arien cuando puede decírselo él mismo? más bien, aunque no lo admita, raon ha mostrado el interés por conocerle. no se apresura, ni corre. tal vez, llegará el punto en el que arien se sienta en la confianza de hacerlo por sí solo.
como todo trascurre así de rápido, no procesa. algo tiene arien que hace que se quede con la mente en blanco, nerviosa y ajena al juicio de su propio entendimiento. se vuelve tonta y patosa, como ahora, que es atrapada por él. se queda quieta y rígida, el corazón se despierta para bombear con histeria y, cuando respira, lo hace demasiado cerca de él. la rapidez y urgencia ha ascendido a sus pómulos, ahora carmesíes. nota el calor bajo la dermis y por fuera, también, como que su anatomía no contiene del todo la maraña de emociones. es una suerte que la suelte, ha de separarse un poco. ¡rápido! si no dice nada, quedará como una estúpida. ‘ te dije mil veces que estoy hecha de metal, jamás me verás con un arañazo ’ no sabe ni cómo, pero al final, el tono casi suena como de regaño. ¡da igual! ¿qué daño se iba a hacer cayendo sobre la arena? si es que es un tonto … preocupado por nada. espera, ¿preocupado?
no tiene margen para pensarlo, los ojos se fijan en el dibujo de arien. ‘ ¿es mi nombre? ’ ese pensamiento que hubiera de haberse quedado para sí, se dice en voz alta. hasta se inclina un poco para verlo mejor. ‘ ¡es mi nombre! ’ le reclama, pestañea un poco confusa y lo ve. ‘ ¿por qué? te dije que pensaras en las cosas que te ponían tristes y en las que no ’ le recuerda, las palabras van un poco rápidas, dios, ¿cómo puede estar tan inquieta? ¿será que nunca se podrá comportar con normalidad frente a él? ‘ ¿es para burlarte de mí? ’ duda, pues no hay nada que lo indique. el dibujo es bonito, le gusta la forma en la que las flores terminan por decorar. raon agacha la mirada un momento, la palma que ha caído a su costado se aferra a la tela de su propia prenda superior. está confundida, no debería. ¿bajó la guardia demasiado rápido? a lo mejor debía levantarse e irse de una vez por todas, sí. no tiene ningún tipo de sentido lo que están haciendo y …
aunque quiera hacer como que no está viendo nada, lo ve todo gracias a la visión periférica. ¡¿se puede saber qué está haciendo?! el nudo de sus pensamientos se deshace rápido, tanto, que hasta diría que ha olvidado su propio nombre e historia. tiene que centrarse. sí, yoon raon, treinta y tres años, nacida en séul, corea del sur … ‘ u…uhm ’ asiente cuando está forzada en entrar en escena. no sabe por qué, pero estira el brazo para tomar esa camiseta que, antes de alcanzarla, va directa a su cara. y se queda quieta para recibirla, a la prenda, y al aroma que le llega. malditas habilidades y malditos sentidos aumentados que no le estaban sirviendo de nada más que para provocarle agonía. ‘ ¡¿siempre te tienes que quitar ropa?! ’ exclama como si todo su ímpetu saliese consigo mientras él se viste. ha arrugado la camiseta en una bola y la está apretando para ver si se desestresa. ‘ actuando como jacob black o algo, ¿qué se piensa? ’ murmura bajito para sí.
está quedando como una perdedora delante de arien, no puede creer que le esté regalando una victoria así como así. él, tan tranquilo, y ella, hecha un desastre. imperdonable. no deja de darle vueltas a las cosas, contraproducente, pues tampoco se prepara para el nuevo ataque del otro brujo. está loco, desquiciado, y más ella, que el susurro le eriza la dermis de inmediato. los párpados se cierran un momento y exhala con suavidad. cálmate, cálmate. se pide.
en lugar de separarse, una de las palmas sostiene la muñeca foránea para evitar que se aleje. luego, en la cercanía ya existente, gira un poco el mentón para alcanzar el oído foráneo. ‘ … puedo hacerlo ’ como si tuviera todo el tiempo del mundo, se separa con lentitud, no mucho, lo justo para poder verse frente a frente. ahora que lo ha soltado, asciende las palmas por el cuello foráneo hasta que le sostiene la mandíbula. ‘ pero estás muy manchado ’ los pulgares se encargan de tratar de borrar algún resto de pintura, pero sólo lo esparce más. ‘ nos tomará horas ’ en los segundos que se hacen eternos, traga en seco. ‘ ¿harás tiempo para mi? ’