"In this town, we’re as good as it gets."
"Natural police."
"Fuck yes. Natural po-lice."
- Sherlock Holmes and Dr. Watson
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¿No comprendes, señor erudito, que yo te gusto y represento algo para ti, porque en mi interior hay algo que responde a tu ser y te comprende? En realidad todos los hombres debían ser espejos así los unos para los otros y responder y corresponderse mutuamente de esta manera, pero los pájaros como tú son todos personas extrañas y caen con facilidad en un encantamiento que les impide ver y leer nada en los ojos de los demás, y ya no les importa nada de nada. Y si uno de estos pájaros vuelve a encontrar así de pronto una cara que lo mira verdaderamente y en la que nota algo como respuesta y afinidad, ¡ah!, entonces experimenta naturalmente un placer.
El lobo estepario, Hermann Hesse
—¿Ser? ¿Mi señora? —intervino Podrick—. ¿Un hombre quebrado es un bandido? —Más o menos —respondió Brienne. El septón Meribald no estaba de acuerdo. —Más menos que más. Hay muchos tipos de bandidos, igual que hay muchos tipos de pájaros. Tanto el andarríos como el pigargo tienen alas, pero no son lo mismo.A los bardos les gustan las canciones de hombres buenos que se ven forzados a saltarse la ley para combatir a un señor malvado, pero la mayoría de los bandidos se parecen más a ese Perro rabioso que al señor del relámpago. Son hombres malvados, instigados por la codicia, amargados por la vida taimada; desprecian a los dioses y sólo se preocupan por sí mismos. Los hombres quebrados pueden ser igual de peligrosos, pero también son dignos de compasión. Casi todos son gente sencilla, hombres del pueblo que nunca habían estado a más de media legua de la casa en la que nacieron hasta que un día, un señor cualquiera se los llevó a la guerra. Mal vestidos y mal calzados, marchan tras sus estandartes, a veces sin más armas que una guadaña o una hoz, o una maza que se han hecho ellos mismos atando una piedra a un palo con tiras de cuero. Los hermanos marchan con los hermanos; los hijos, con los padres; los amigos, con los amigos. Han oído las canciones y las anécdotas, así que caminan con el corazón anhelante, soñando con las maravillas que verán, con las riquezas y la gloria que conseguirán. La guerra les parece una gran aventura, la mayor que vivirá la mayoría de ellos. Luego prueban el combate. Algunos se quiebran nada más probarlo. Otros aguantan años, hasta que pierden la cuenta de las batallas en que han intervenido, pero alguien que sobrevive a cien combates puede quebrarse en el ciento uno. Los hermanos ven morir a sus hermanos, los padres pierden a sus hijos, los amigos ven a sus amigos tratar de volver a meterse las tripas después de que los haya rajado un hacha. Ven caer al señor que los llevó allí y, de repente, otro señor les grita que ahora lo sirven a él. Reciben una herida y, cuando todavía la tienen a medio curar, reciben otra. Nunca tienen comida suficiente; el calzado se les cae a pedazos de tanto caminar; la ropa se les desgarra y se les pudre, y la mitad se caga en los calzones porque ha bebido agua que no era potable. Si quieren unas botas nuevas, una capa más caliente o, tal vez, un yelmo de hierro oxidado, tienen que quitárselo a un cadáver; no tardan en robar también a los vivos, a los aldeanos en cuyas tierras luchan, a hombres como los que eran antes ellos mismos. Les matan las ovejas y les roban las gallinas, y de ahí a llevarse también a sus hijas sólo hay un paso. Y un día miran a su alrededor y se dan cuenta de que todos sus parientes y amigos han desaparecido, de que luchan al lado de desconocidos y bajo un estandarte que ni siquiera identifican. No saben dónde están ni cómo volver a su hogar; el señor por el que luchan no sabe cómo se llaman, pero ahí está siempre, gritándoles que formen una línea con sus lanzas, sus hoces, sus guadañas, para defender la posición. Y los caballeros caen sobre ellos, hombres sin rostro envueltos en acero, y el retumbar de su ataque parece llenar el mundo... Y el hombre se quiebra. Da media vuelta y huye, o se arrastra entre los cadáveres de los caídos, o se escabulle en plena noche y busca un lugar donde esconderse. A esas alturas, los hombres quebrados ya ni piensan en volver a casa. Los reyes, los señores y los dioses les importan menos que un trozo de carne medio podrida que les permita vivir un día más, o un pellejo de vino agrio con el que ahogar sus miedos unas horas. Viven de día en día, de comida en comida; son más animales que humanos. Lady Brienne no se equivoca: en estos tiempos que corren, los viajeros deben cuidarse de los hombres quebrados, y temerlos... Pero también deberían compadecerlos. Cuando Meribald terminó, un silencio denso se hizo en el pequeño grupo. Brienne escuchó el sonido del viento entre un grupo de sauces, y más allá, el canto lejano de una gavia. Oyó también el jadeo del perro, que caminaba, con la lengua colgando, con el septón y su asno. El silencio se prolongó largo rato; fue ella quien lo rompió. —¿Cuántos años teníais cuando os llevaron a la guerra? —Pues sería de la edad de vuestro chico, más o menos —respondió Meribald—. Sí, demasiado joven, pero todos mis hermanos partían; no quise quedarme atrás. Willam me dijo que podía ser su escudero, y eso que no era caballero, sólo un pinche armado con un cuchillo de cocina que había robado en la taberna. Murió en los Peldaños de Piedra sin llegar a asestar un golpe. Se lo llevó la fiebre, igual que a mi hermano Robin. A Owen lo mató un golpe de maza que le abrió la cabeza, y a su amigo Jon Pox lo ahorcaron por violación. —¿La guerra de los Reyes Nuevepeniques? —preguntó Hyle Hunt. —Así la llamaban, aunque no vi ningún rey, ni gané un penique. Pero era una guerra. Era una guerra.
Festín de cuervos, GRRM
In 1988, two psychologists published an article arguing that positive self-deception is a normal and advantageous part of most people’s lives. It turns out, people lie to themselves about three things: they view themselves in implausibly positive ways, they think they have far more control over their lives than they actually do, and they believe the future will be better than the evidence of the present can possibly justify. But, you’re way beyond that now. You’re on the other side of that particular mirror. Lying to yourself isn’t going to help anymore.
Alice Morgan, Luther (S01E06)
Un hombre vestido con armadura oscura y capa color rosa claro se acercó a Robb. —Jaime Lannister os envía recuerdos —dijo. Clavó la espada en el corazón de su hijo y la retorció. Robb había roto el juramento que prestara, pero Catelyn cumplió el suyo. Tiró con fuerza del pelo de Aegon y le cortó el cuello hasta que la hoja rechinó contra el hueso. La sangre cálida le corrió por los dedos. Las campanitas del retrasado tintineaban, tintineaban, tintineaban, y el sonido del tambor retumbaba, retumbaba, retumbaba... Por fin, alguien le quitó la daga de la mano. Las lágrimas le ardían como si fueran vinagre que le corriera por las mejillas. Diez cuervos salvajes le arañaban la cara con garras afiladas y le arrancaban tiras de carne, dejaban surcos profundos que se teñían de sangre. La notaba en los labios. «Duele, duele mucho —pensó—. Nuestros hijos, Ned, nuestros pequeños. Rickon, Bran, Arya, Sansa, Robb... Robb... por favor, Ned, por favor, haz que pare, haz que pare de doler...» Las lágrimas claras y las rojas corrieron juntas hasta que tuvo desgarrado todo el rostro, aquel rostro que Ned había amado. Catelyn Stark alzó las manos y vio cómo la sangre le corría por los largos dedos, por las muñecas, bajo las mangas del vestido. Eran lentos gusanos rojos que le reptaban por los brazos bajo la ropa. «Qué cosquillas.» Aquello la hizo reír hasta que empezó a gritar. —Se ha vuelto loca —dijo un hombre—. Ha perdido la cabeza. —Acabemos con esto —dijo alguien más. Una mano la agarró por el cabello como había hecho ella con Cascabel. «No, no me cortéis el pelo —pensó—, a Ned le gusta mucho mi pelo.» Luego sintió el acero en la garganta, y su mordisco fue rojo y frío.
Catelyn, Tormenta de espadas

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Always keep your enemies confused. If they are never certain who you are or what you want, they cannot know what you are like to do next. Sometimes the best way to baffle them is to make moves that have no purpose, or even seem to work against you. Remember that, Sansa, when you come to play the game.” “What.. what game?” “The only game. The game of thrones.
Littlefinger and Sansa Stark, A Storm of Swords, George R.R. Martin (via curbyourtongue)
- I am a doctor, I can handle it. - No you can't. You only think you can because you've never taken it. - It's a medicine. - I give this to children! - Only if you want to saw off their legs! - I'm in so much pain! - Then suffer! Because this, is far worse. It will take you to a lush meadow with the high summer where you lie in the soft grass, and bask in the sun. And feel nothing but bliss. And you will never want to return to this frozen pisshole in the snow. - I have to get out of here. - It will never be this good again.
A young doctor's notebook
Tyrion no confiaba en Varys, aunque su valía era innegable. Desde luego, sabía muchas cosas
—¿Por qué me ayudáis tanto, mi señor Varys? —preguntó, escudriñando las manos fofas del eunuco, su rostro empolvado, su calva, su sonrisa untuosa... —Vos sois la Mano. Yo sirvo al reino, al rey y a vos. —¿También servisteis a Jon Arryn y a Eddard Stark? —Serví a Lord Arryn y a Lord Stark lo mejor que pude. Sus prematuras muertes me entristecieron y me horrorizaron. —Pues imaginaos cómo me siento yo, que seguramente seré el próximo. —No lo creo —respondió Varys al tiempo que hacía girar el vino en su copa—. El poder es una cosa muy curiosa, mi señor. Decidme, ¿habéis tenido tiempo de meditar sobre el acertijo que os planteé hace unos días en la posada? —Le he dado algunas vueltas —reconoció Tyrion—. El rey, el sacerdote, el hombre rico... ¿quién vive y quién muere? ¿A quién obedecerá el espadachín? Es un acertijo sin respuesta; mejor dicho, con demasiadas respuestas. Todo depende de cómo sea el hombre de la espada. —Pero, en realidad, el hombre de la espada no es nadie —señaló Varys—. No tiene corona, ni oro, ni el favor de los dioses, sólo un trozo de acero afilado. —Ese trozo de acero es el poder de la vida y la muerte. —Exacto. Pero, si en realidad quien nos gobierna es el hombre de armas, ¿por qué fingimos que son nuestros reyes los que ostentan el poder? ¿Por qué un hombre fuerte con una espada se plantearía jamás obedecer a un niño rey como Joffrey, o a un idiota borracho como su padre?—Porque esos niños reyes y esos idiotas borrachos pueden llamar a otros hombres fuertes, con otras espadas. —Entonces serían esos otros guerreros los que en realidad tendrían el poder. ¿O no? ¿De dónde salen sus espadas? ¿Por qué obedecen? —Varys sonrió—. Hay quien dice que el conocimiento es poder. Hay quien dice que el poder deriva de los dioses. Otros dicen que el poder lo da la ley. Pero aquel día, en los peldaños del Sept de Baelor, nuestro piadoso Septon Supremo, la legítima reina regente y vuestro seguro servidor, con todos sus conocimientos, estuvieron tan impotentes como cualquier zapatero remendón de la multitud. ¿Quién mató en realidad a Eddard Stark, vos qué pensáis? ¿Joffrey, que dio la orden? ¿Ser Ilyn Payne, que blandió la espada? ¿O bien... otra persona? —¿Vais a decirme la respuesta del maldito acertijo, o sólo queréis empeorarme esta jaqueca? —Tyrion inclinó la cabeza hacia un lado. —De acuerdo —dijo Varys sonriendo de nuevo—, ahí va: el poder reside donde los hombres creen que reside. Ni más ni menos. —Entonces, ¿el poder es una farsa? —Una sombra en la pared —murmuró Varys—. Pero las sombras pueden matar. Y a veces un hombre muy pequeño puede proyectar una sombra muy grande.
TE PASASTE DE INTENSO
¿SOY IMBÉCIL?

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People often ask me questions that I cannot very well answer in words, and it makes me sad to think they are unable to hear the voice of my silence.
THAT’S IT! (via lainpirata)
Every great magic trick consists of three parts or acts. The first part is called "The Pledge". The magician shows you something ordinary: a deck of cards, a bird or a man. He shows you this object. Perhaps he asks you to inspect it to see if it is indeed real, unaltered, normal. But of course...it probably isn't. The second act is called "The Turn". The magician takes the ordinary something and makes it do something extraordinary. Now you're looking for the secret... but you won't find it, because of course you're not really looking. You don't really want to know. You want to be fooled. But you wouldn't clap yet. Because making something disappear isn't enough; you have to bring it back. That's why every magic trick has a third act, the hardest part, the part we call "The Prestige".
The Prestige
Memory can change the shape of a room; it can change the color of a car. And memories can be distorted. They're just an interpretation, they're not a record, and they're irrelevant if you have the facts.
Memento
Tolerance, that’s true love. In fact, I define true love as the ability to share one fridge with the same person for 17 years without resorting to fists.
Charlie Brooker (via theimportanceofbeingnerdest)
Most of us somehow struggle through our daily routine in the sure knowledge that we’re fundamentally alone, only occasionally being overpowered by the sheer, aching pointlessness of it all. This man, for instance, has seen an advert for a remake of The French Connection starring Justin Bieber, and has simply given up.
- Charlie Brooker, How TV Ruined Your Life

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How TV Ruined Your Life - Episode 3