¿Cuánto tiempo más piensas seguir hablando?
¿No te cansas? Porque yo sí. Estoy cansada de escucharte todos los días, todas las noches, en cada maldito momento en el que me quedo sola conmigo misma. Estoy cansada de que aparezcas cuando intento dormir, cuando intento sonreír, cuando por un instante creo que las cosas pueden mejorar y vuelves a abrir la boca para recordarme todo aquello que no soy.
No quiero escucharte otra vez decirme que nunca cambiaré, que siempre voy a quedarme atrás mientras todos avanzan. No quiero volver a escuchar cómo te ríes cada vez que intento hacer algo nuevo y termino abandonándolo a mitad del camino. No quiero seguir escuchando la misma historia una y otra vez, porque ya la conozco de memoria.
Ya sé que soy una cobarde
Ya sé que espero demasiado de personas que ni siquiera saben lo que pasa por mi cabeza.
Ya sé que siempre quise ser importante para alguien, aunque me avergüence admitirlo.
Llevas años recordándomelo.
Años diciéndome que nadie me conocerá de verdad, que todo el cariño que reciba será superficial, que en el momento en que descubran cómo soy en realidad se marcharán igual que todos los demás. Y lo peor no es escucharlo.
Lo peor es que una parte de mí te cree.
Porque te escuché cuando me comparé con otros.
Te escuché cuando me convenciste de que nunca sería suficiente.
Te escuché cuando quise hablar y terminé guardándome todo para no molestar a nadie.
Te escuché tantas veces que ya no sé si tu voz y la mía siguen siendo diferentes.
Harta de tener que fingir que entiendo quién soy.
Harta de aparentar que tengo metas, sueños, planes y un futuro brillante cuando ni siquiera puedo imaginar cómo será la próxima semana.
Harta de escuchar a la gente decir que todo mejora mientras tú te encargas de susurrarme que no, que simplemente aprendí a acostumbrarme.
Porque eso haces, ¿verdad?
Esperas pacientemente hasta que algo sale mal para volver a aparecer y sentarte a mi lado como si nunca te hubieras ido.
Te odio porque conoces cada pensamiento vergonzoso que tuve
Te odio porque sabes exactamente qué palabras usar
Te odio porque, aunque quiera arrancarte de mí, siempre encuentras la forma de volver
Pero, sobre todo, te odio porque todavía te necesito aquí para echarte la culpa de todo aquello que nunca pude entender
Otra vez hablando contigo.
Otra vez esperando una respuesta que no llegará.
Otra vez encerrada en este cuarto, intentando descubrir cuándo empezó todo esto, cuándo fue que dejé de reconocerme, cuándo fue que empecé a sentir que vivía una vida prestada.
Y da igual cuántas veces escriba la palabra, porque no desaparece.
Muerta cuando me felicitan.
Muerta cuando me abrazan.
Muerta cuando me dicen que todo estará bien.
Muerta mientras sigo respirando.
Muerta mientras sigo caminando.
Como si no te bastara con haber llenado cada rincón de mi cabeza
Así que, por una sola vez