Procesos Creativos: Fantasmas.
Parte del viaje es el final.
4 de Diciembre.
A lo largo de nuestra vida experimentamos un sinfín de cosas, aprendemos algo nuevo, conocemos personas, sin embargo, la vida es una constante montaña rusa y mucho de lo que vivimos nos marca de alguna manera.
En nuestra ultima clase del semestre, volvimos a retomar una ultima vez la actividad de la intuición, pero antes de esto, el profesor nos pidió que, al momento de quitarnos los zapatos los acomodáramos ordenadamente y que pusiéramos nuestro nombre escrito en un papel sobre estos.
Posteriormente fuimos realizando la actividad pero con cosas bastante intrigantes, una de ellas fue la variación de velocidad al momento de acostarse y de saltar, mantenerse en un posición en 0 mientras haces una sentadilla, ir de velocidad en velocidad tanto del 0 al 6 y viceversa. Hubo una novedad la cual era reunirnos todos en el centro del salón mientras hacíamos el recorrido y una vez en el centro nos manteníamos en 0, y podíamos retirarnos ya sea en 3, en 1 o incluso en 6.
El punto mas culminante de esta actividad fue cuando el profesor apagó las luces mientras nos movíamos en 2 en la oscuridad (una velocidad lenta, no tanto como 1 pero no tan rápido como 3). Esto por su puesto puso nuestra concentración al limite en el que la visión no era un recurso fiable, sino la audición y nuestra mera sensación con lo que nos rodeaba.
Después de esto, el profesor nos pidió que nos cubriéramos los ojos (con un objeto que nos pidió con anticipación) en el lugar donde estábamos; nos pidió que nos sentáramos, y fue entonces donde empezó lo bueno. En el espacio donde nos encontrábamos debíamos sentirnos cómodos, debíamos sentir ese espacio como algo solo para uno mismo, un espacio donde podemos estar seguros, posteriormente y con instrucción del maestro empezamos a meditar, a hablar con nuestro yo interior, a pensar de 1 a 3 cosas en las que tanto nos hemos querido decir pero no lo queremos aceptar (sean cosas buenas o malas). Durante esta actividad el profesor nos fue pasando nuestros zapatos y eventualmente nos fuimos parando mientras seguíamos con los ojos vendados.
Pero ahí no acabó todo, para la siguiente actividad hicimos una cadena humana pero uno detrás del otro mientras nos sujetábamos de los hombros de la persona que teníamos enfrente; en mi caso me tocó ser el primero en la fila. Una vez todos formados y listos, el profesor me tomó de las manos y nos fue guiando al exterior y por si fuera poco, estaba lloviendo. Nos llevó a todos a dar un pequeño recorrido que terminó en la explanada de la facultad, al detenernos nos descubrimos los ojos y lo que vino después fue aun mas fuerte.
Como un guiño a la actividad de la ropa sucia, el profesor nos dio la misión de ¡comentarle a 3 extraños lo que nos planteamos con nuestro yo interior mientras meditábamos! Algo muy personal pero que determinaría muchas cosas. Todos estábamos bajo la lluvia pero eso no nos detuvo. Hablé con 4 personas, 1 de ellas me dio un super consejo que jamas olvidaré. Al principio me costó trabajo hablar pero poco a poco fue agarrando confianza y a estar mas seguro de lo que quería decir.
Al volver a la Caja Negra, nos sentamos en circulo a comentar nuestras experiencias en cuanto a la actividad que poco a poco se convirtió en decir frente a todos que fue lo que dijimos. Esta ultima actividad fue la mas fuerte para todos ya que no siempre es facil abrirse tanto con personas que te rodean, pero lo curioso es que si lo pudimos hacer con completos desconocidos, ¿que diferencia hay con tu grupo si los conoces mas?
Sin duda, esta actividad nos sirvió para entendernos mejor como seres humanos y a ser mas unidos como grupo y como artistas. Concluimos ademas que muchas veces hay fantasmas del pasado que siguen en nuestras vidas y que no nos dejan en paz, algún recuerdo, algún suceso, una persona, todos tenemos fantasmas que por mas que digamos que lo hemos olvidado o dejado atrás estos seguirán con nosotros hasta el fin y que de alguna forma tendremos que hacer las pases con ellos y aprender a vivir con ello.
Abrirse con la gente que te rodea puede ser duro y difícil, pero es algo que nos libera de cierta forma, que nos quita cierto peso de encima y también nos damos cuenta que podemos ser mas comprensivos con los demás. No estamos solos en el mundo, tocar a la puerta de tu yo interior puede traer cosas sorprendentes.
Una de las mejores experiencias de mi vida.
















