Por un tiempo, este rincón será el refugio donde desangre las palabras que dejaste atrapadas en mi pecho. Sé bien que tus ojos jamás encontrarán estas letras, pero al final, el destino es el mismo: buscar dialogar contigo siempre fue como arrojar versos contra un muro de piedra; un eco sordo donde nada te toca, donde nada te atraviesa.

















