“…Ese es el precio de acudir escuadra al trote de dejarse llamar a ajenas danzas de guerras afiladas la obcecación de ser derecho de ser batalla frente a la desvergüenza de barrigas fintadas un banquete de sangre te horada como piedra siempre tú toro, tu paso a cada paso y tu cabeza visceral, cinco estaciones de herbazal residencia para morir trinchado en este altar de azafrán mineral, de cortinajes de estatua de taberna perpetuidad estéril de la sangre derramada y el eco agradecido a lo más breve del que muere atacando por no morir huyendo.”
— Iñaki Desormais














