Año Nuevo - Nuevo Amor
Querido lector, antes de que nos encontremos entre lĂneas agradezco nuevamente tenerlo aquĂ leyĂ©ndome una vez más.
Un dĂa frĂo en la ciudad al llegar a la estaciĂłn del metro donde nos habĂamos citado la noche anterior el se quedĂł viĂ©ndome, notĂ© cĂłmo puso sus ojos en mi y sentĂa satisfacciĂłn de ver cĂłmo me veĂa. Un completo desconocido llegando a mi vida de la manera más peculiar y extraña haciendo que pusiera toda mi atenciĂłn allĂ, una persona impulsiva en su mirada, yo lo notaba pero con total orden en su vida, en sus gestos y actitudes, tratando de ocultar que tiene mil pensamientos llenos de lujuria en su mente mientras se fijaba en mi. Hablándome mientras yo estaba sintiendo su voz borrosa, baja y lejana enfocándome en su mirada, quizás esa persona pudo notar mis ganas de conocer quien está detrás de esa linda fachada.
Se supone que el ir despacio es para saber degustar, para sentir ligeramente pero a veces es imposible ir despacio con una mente tan traviesa y llena de respuestas, todo lo contrario a mi... llena de preguntas con total seriedad, nos volvimos necesarios para aclarar quĂ© tanto estaba pasando entre nosotros. Llegando a un punto en el cuál entregamos todo, donde nos desarmamos quedando atrapados en cada caricia, cada beso, cada mirada, y su cara de placer... su maldita cara de placer me llenaba el alma, sus caricias en mi espalda tenĂan pleno conocimiento de que derretĂan hasta un iceberg.
Pasaban los dĂas y cada dĂa era una respuesta, cada gesto era un “acĂ©rcate más”, cada rose de sus manos en mi cintura o en mi rostro era un “quiero sentirte” mientras cada mirada era un “quiero besarte” habĂa un total entendimiento que no necesitábamos hablar para describir lo que sentĂamos. Todo apuntaba a que lo que estaba sucediendo era recĂproco, sus mensajes con un -“me encantĂł verte hoy”- fueron suficientes para dejarme llevar y querer descubrir más.
Continuará...









