¿Sabes de lo que eres capaz?
Tras de ti queda una estela de tierra, tus hermosas plumas negras se te caen con cada vuelta que das. Piensas que no tienes mucho tiempo, la junta en el árbol de la vida ya debió de haber comenzado.
—Maldito hocofaisán, siempre ha tenido la costumbre de llegar tarde en los momentos más importantes.— Declaró el jaguar con su profundo rugir.
— Retoma el camino de la serenidad, jaguar, probablemente tenga una justificación razonable.— Respondió el tapir.
Un gran rugido resuena por todo el bosque; sabes qué significa. No es el imponente ruido del jaguar, menos el de cualquier otro animal; son las máquinas hambrientas, que devoran sin parar, todo lo que dejaste atrás. Aunque anteriormente estuvieras arrepentido por llegar tarde, ya no hay espacio para esos sentimientos, sabes que el peligro al que están expuestos podría ser mayor que la voluntad de tus compañeros; a fin de cuentas, lo acabas de presenciar...
— No podemos posponer más esta reunión. Daremos inicio y esperemos que posteriormente se nos una el hocofaisán— Proclamó el mono araña, y continuó:
— Habiendo dejado eso en claro, compartan los reportes de sus áreas designadas.
Justo cuando terminó de hablar, el ambiente se tornó completamente pesado, ninguno quería tomar la palabra; pero finalmente, el murciélago habló:
— En las últimas semanas los genocidas se han estado acercando cada vez más, mis reporteros y yo creemos que no tardarán más de 2 meses en llegar al corazón del bosque y acabar con el árbol de la vida.
Las lágrimas del cielo que acarician tu plumaje, siguen la misma danza que las de esta mañana. Mientras una única gota de lluvia sale por tus ojos; se estrella, en tu mente, el tren de las memorias...
Esta misma mañana, tras despedirte con amor de tu pareja, fuiste a buscar unas ricas frutas para poder alimentar a tus polluelos recién nacidos; pero cuando volviste a tu casa, no encontraste nada más que el maltratado y completamente desplumado cuerpo de tu amada. Al acercarte oíste que, entre suaves sollozos, te suplicó con sus últimas palabras.
— Se los llevaron. Ve y pídeles ayuda a los demás. Los cazadores nos quitaron a nuestros hijos.
Mientras veías cómo la vitalidad de sus ojos desaparecía; pusiste tu cabeza junto a la suya y te despediste, entendiendo que una vez que partieras...
Una delgada luz te reincorpora a la realidad, y como si de una inyección de energía se tratase, el sonido del rayo te imbuye de su fuerza y hace que aumentes tu velocidad.
— No tienen límites. Mis muchachos y yo fuimos a buscar comida para nuestra familia y para los tigrillos que rescatamos la semana pasada. Cuando estábamos vigilando a un venado, oímos un fuerte estruendo que nos puso alerta, a todos; decidimos ir a ver qué fue eso; sin embargo, la escena que nos encontramos fue peor de lo que imaginamos. Sobre el cuerpo del líder, de otra manada de jaguares se encontraba un humano, que estaba cubierto de la sangre de nuestro similar. El humano no buscaba alimento... buscaba diversión. En menos de una hora de vigilancia, fuimos testigos de las atrocidades de ese ser sin compasión. Vimos cómo desmembró al líder fallecido; vimos cómo se embarraba sus vísceras, mientras se reía siniestramente; por último, agarró una clase de piedras brillantes y con ellas le sacó los dientes, y los usó para hacerse un collar.
El silencio consumió todo el ruido del lugar, lo único que se escuchaba eran los verdes sollozos del bosque.
Has llegado al corazón del bosque y aunque falte poco para encontrarte con los líderes de familia, no debes bajar el ritmo.
Ves a la salamandra lengua de hongo saliendo del árbol de la vida; gritas a todo pulmón y enseguida salen todos, alertados por tu voz. Te acercas rápidamente y entre cortas y rápidas respiraciones, les informas lo ocurrido...
Sin demora, el mono araña les da instrucciones para poder proteger a los posibles sobrevivientes de los ataques de los camuflajeados; pero, aunque todavía no se habían percatado, ya era muy tarde...
De un momento a otro, el cielo se tiñó de color carmesí, por el baño de sangre perteneciente a tus compañeros, y ocultó en el horizonte su único ojo, para así no tener que presenciar más de las atrocidades de los furtivos.
Los abatidos cuerpos de tus pobres amigos, te rodean; las balas están arrebatándoles la vida tanto a los murciélagos como a los monos. Contemplas, pasmado por el terror, cómo les destruyen el cráneo a los inocentes tapires; cómo las colosales máquinas metálicas pasan por encima de los jaguares. Todo lo que conoces se está desvaneciendo frente a tus ojos. En ese momento creíste que la única opción que te quedaba era huir.
¿No te parece absurdo, ahora que tienes frente a ti a un gigante que sostiene firmemente su escopeta que apunta a tu entrecejo?
Tus pupilas se mueven por toda la órbita de tus ojos, buscando una última esperanza para poder escapar y salvar a tus hijos; mientras que el cazador mete dos balas a su escopeta y la prepara para dar el tiro de gracia.
Ante la inminente colisión de la bala y tu cerebro, cierras tus ojos con todas tus fuerzas y... ¡BANG! Abres tus ojos y sacas tu cuerpo de la bolsa de dormir; buscas a tu alrededor, agarras tu collar de dientes de jaguar y te lo pones, junto con tu chaleco y tu gorro camuflajeados. Mientras sales de la tienda de campaña agarras tu escopeta, la observas detenidamente.
— Muchachos ¿Ya están listos para nuestro último gran trabajo?