asiente con lentitud. la entiende. posiblemente esa sea la única razón por la que está ahí: la nostalgia. y ella. porque muy pocas son las cosas que añora de viejas épocas. quizás sea la nostalgia de otras cosas lo que lo llevó de vuelta a alabaster. propuesta lo toma por sorpresa. “ ¿crees que quien sea que habite esta habitación me quiera adentro? ” bromea, y como siempre, no le sale muy bien. el humor no es algo que se haya acentuado en él los últimos años. de todas maneras, guarda manos en los bolsillos, como hace siempre que se siente avergonzado, e ingresa a la habitación. “ quería saber cómo estabas, verte. ha pasado mucho tiempo ” no tanto como con la mayoría de los que están ahí. sabe que fue él quien cometió errores que los llevaron a eso. errores de los cuales lleva años arrepentido, y ahora posiblemente más que nunca. mira al piso, luego a ella. “ pedirte disculpas, otra vez ” lo hizo millones de veces, cuando todo estalló. no es que no hayan sido sinceras, pero vida se vio tan envuelta en el caos en ese momento que no duda haber dado más de un paso en falso. “ me iré si no quieres verme, lo entiendo ”
“ mucho tiempo “ hace eco en palabras de contrario y destaca lo obvio, pero al mismo tiempo se arrepiente después, pero no sabe el qué la invade que de pronto acciones se vuelven torpes, más que de costumbre “ he estado bien. trabajando, mi madre me consiguió un nuevo proyecto ¿qué ha sido de ti? “ cree que lo que más le revuelve el estómago es que le diga que quería verla, porque ella también lo quería. sabe que lo más sensato y digno para ella sería cortar hasta allí todo, dejarlo en el pasado pero no puede (¿o no quiere). guarda silencio unos segundos, el mismo que inunda la habitación y luego rompe él, pero que se ve en la obligación de atajar “ finn, no... “ lo interrumpe esta vez, no cree que sea necesario otra disculpa más, nada cambiaría el hecho de lo ocurrido, para su pesar “ ya pasó, no podemos hacer nada al respecto “ añade después, movimiento de hombros con ligereza, no siente que sea necesario meterse en ese tema de nuevo, sobre todo porque aún cuando había pasado tiempo, le duele. lo observa luego, esas facciones que bien conoce, las hebras que algún día acarició, los labios que besó “ quédate “ habla primero, reacciona después. se encuentra con mirada perdida en detalles de su rostro e intenta reincorporarse luego, recuperar compostura “ ¿cómo están las niñas? “ pregunta después, tono es suave. no busca ser impertinente, pregunta es sincera y quiere saber respuesta. a veces se ha preguntado cómo hubiera sido todo si ella hubiese sido quién le diera par de pequeñas a americano, quién las llevara a apoyarlo en competiciones y quién mezclara mundos televisivos y deportivos con su familia feliz.