Harry Potter y las violencias a la comunidad LGBTI.
Lo confieso, en mis años de adolescente fui lo que se podría considera una Potterhead, mis primeros enamoramientos con la literatura estuvieron muy ligados con Harry y sus amigos, esperaba ansiosa el próximo libro, le rogaba a mis papas por comprar las boletas para el día del estreno de las películas, para salir de allí diciendo con arrogancia que nunca se podrían comparar con los libros, tuve una pijama de Syltherin, todos los videojuegos por más malos que fueran, llore con la última parte de Reliquias de la Muerte como si hubiera fallecido un familiar y como todos pensé en tatuarme las reliquias o la marca mortífaga.
Por eso cuando JK Rowling su creadora, quien dio luz a todo ese mundo donde me refugie, salió a dar declaraciones transfobicas y homofóbicas, la decepción no pudo ser mayor ¿acaso los personajes que yo ame tanto estaban manchados de tanto odio? Es imposible que la obra de Rowling no tenga sus creencias por todas partes, no se pueden separar, si retiramos a la autora, querría decir que lo puedo haber hecho cualquier persona y no es así, todas las creaciones tienen algo de quien las creas, es su trasfondo, es donde fueron concebidas.
La atención y el tiempo son valiosos, cuesta dinero atraerlos, cuando decidimos conscientemente ponerlas en algún producto, estamos impulsando a la persona que creo eso, y a su sistema de creencias, porque consumir es permitir, estamos dispuestes a que esa pieza y quien la creó tengan impacto en el mundo, le damos el dinero suficiente para mantenerse produciendo y vivir de eso. Todes en un consenso general escogemos quienes serán las personas reconocidas, porque estamos pendientes de que hacen y cómo acceder económicamente a lo que producen, esa entrada a cine, ese libro, ese disco, ese click en Youtube impulsa a quienes crean y por consiguiente a sus ideas.
La decisión de lo que consumimos es personal, tiene que ver con lo que creemos correcto, con el sistema de creencias que tenemos, nos tenemos que preguntar si consideramos apropiado darle dinero a esa persona, que lo utilizara por ejemplo para acosar, o producir más películas donde abusara de su equipo de trabajo, cuando quizás por el boom mediático no hemos visto a otros autores, quizás todo el sistema literario quiso crear a JK Rowling para generar ventas y por eso apoyo tanto todas sus obras ignorando otros autores, que ahora podríamos ponerles atención.
Geoff Ryman, David Watmough Joanna Russ y Karin Kallmaker son solo algunes de la innumerable lista de escritores LGBTI que produjeron novelas de fantasía o ciencia ficción en la misma época en la que Harry Potter vio la luz; el sistema capitalista de lo editorial no les puso atención, no tuvieron contratos millonarios para producir películas y a pesar de la calidad de su obra, fueron castigados por ser diferentes, por ser sinceres con quienes eran.
¿Por qué seguir prestando nuestra atención, apoyo y dinero a una persona que nos odia? Que cuando escribió con su seudónimo de hombre escogió al pionero de las terapias de conversión, cuando tenemos muchísimas alternativas que consumir para apoyar a nuestra propia comunidad a crecer y demostrarle al mundo que estamos en todas partes.
Ahora el mundo de Harry Potter será un lugar donde se permita odiar a las personas por ser quien son, a va atraer a personas odiantes que se sienten respaldados por su creadora, es triste que un universo tan lleno de esperanza, sea un nicho violento contra la comunidad transgénero, que seguro encontró refugio en la magia y también ayudó a ser a Rowling lo que es.
Con esta nueva visión es imposible no tener la lupa sobre los odios de la autora, y la comunidad LGBTI que alguna vez fue Potterhead, volvió a mirar los libros de Harry Potter, es visible el racismo de un mundo hecho por y para blancos, donde las personas negras aparecen como parte de la servidumbre, el único personaje asiático es un estereotipo y una burla para esa cultura y se entiende porque antes de que saliera el libro de Reliquias de la Muerte y se rumoraba que Nymphadora Tonks y Remus Lupin eran parte de la comunidad LGBTI, se aclaró tajantemente que no era así, y se les mostró explícitamente como pareja.
La decisión es de cada une, es triste despedirse de algo que fue tan valioso en algún momento, pero es nuestra responsabilidad social con la comunidad transgénero de darles nuestro apoyo porque no hay magia, ni universo que valga la pena rescatar frente a la discriminación que es real y genera graves consecuencias, como que la expectativa de vida de una persona transgénero sea de 35 años.
Desde esta esquina, Accio amor para las personas LGBTI allá afuera, nosotros somos la única casa que necesitamos y siempre les vamos a escoger.