Las alas de la mariposa
Cuando era pequeña vivĂa en un bonito rincĂłn del mundo. No era perfecto pero para creer que algo es mágico solo hay que estar convencido de que en verdad lo es. Cuando cierro los ojos y recuerdo, indudablemente quisiera volver a uno de esos dĂas con el sol sobre mi cabeza, el amor en la punta de mi nariz y las mariposas revoloteando a mi alrededor; cada vez que caminaba por ese pasto o la mitad de mi corazĂłn saltaba por ahĂ, parecĂan volar por todos lados como queriĂ©ndome contar la infinidad y bendiciĂłn del universo. Por eso, siempre que se aparecen frente a mĂ, siento que es un mensaje de luz que me recuerda que no estoy sola, que me recuerda que hay una parte de mi alma volando como ellas.Â
Hoy volvĂ a ver nacer una mariposa, vi cĂłmo sus alas se preparaban para volar. Para mĂ no hay nada más increĂble que eso. No pude evitar que los ojos se me llenaran de lágrimas. No pude evitar recordarte, recordarlos. AsĂ que como en un cuento de hadas, susurre un deseo y volvĂ a ser aquella niña de 7 años que creĂa en princesas y finales felices. QuĂ© bonito fue saberme otra vez asĂ.Â
Si me preguntan si creo en la magia, les dirĂa que sĂ y que la conozco a travĂ©s de las alas de la mariposa.











