Pero somos tercos, y nos gusta la mala vida.
Papittafritta
seen from Germany

seen from United States

seen from United States
seen from Brazil

seen from United States
seen from United States
seen from Netherlands
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from Morocco
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Yemen

seen from United States
seen from United States

seen from Germany
Pero somos tercos, y nos gusta la mala vida.
Papittafritta

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Después de todo, entendí que mi mayor pecado y error fue haber nacido; en mi justificación no tenía forma de evitarlo.
Não existe amor sem pecado, pois o amor tem mais valor baseado no que perdoamos.
(Noturno)
Cada pensamiento me perturba con desearte, he pecado por la necesidad de tu cariño al tocarme, he sido castigada con tu ausencia y moriré pecando por amarte.
Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios. Porque no he venido a llamar a justos sino a pecadores— Mateo 9:13

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Hoy es viernes santo,
pero yo no lo soy tanto,
pues ansío comer carne aunque digan que es pecado. Tus ojos delatan mi deseo,mi boca lo confirma al deslizarse por tu altar profano. Hoy no hay redención, solo pecado servido caliente, entre mis labios candentes
TEÓLOGO: Entonces pretendes que los pecados ocurran no porque Dios lo quiere, sino porque Dios es.
FILÓSOFO: Lo has captado perfectamente. Es decir: Dios, aun siendo la razón de los pecados, no es sin embargo el autor de ellos y, si me estuviera permitido hablar de forma escolástica, diría que la causa física última de los pecados, así como la de todas las criaturas, está en Dios, y la causa moral en el pecador. Esto es, en mi opinión, lo que pensaban los que dijeron que la sustancia del acto existía por Dios, pero no la malignidad del mismo; aun cuando no pudieran explicar cómo la malignidad no era resultado del acto. Ellos hubieran dicho con mayor corrección: Dios proporciona todas las condiciones del pecado, salvo la voluntad y, por consiguiente, no peca. Pienso, pues, que los pecados son imputables no a la voluntad sino al entendimiento divino, o, lo que bien a ser lo mismo, a las famosas ideas eternas, es decir, a la naturaleza de las cosas, para que nadie vaya a imaginar que hay dos principios de las cosas, unos dioses mellizos enemigos, uno principio del bien y otro principio del mal.
TEÓLOGO: Esto que me dices es sorprendente.
Leibniz: La profesión de fe del filósofo. Aguilar, págs. 47-48. Madrid / Buenos Aires / México, 1966.
TGO
@bocadosdefilosofia
@dias-de-la-ira-1