un amigo. tan divertida ( por no decir ridícula ) se le antoja la idea, que no puede evitar torcer una sonrisa de lado en rosáceos. reconoce las buenas intenciones detrás del menor, pero se le hace imposible imaginar un vínculo de tal talla. no sólo con él, sino con el resto de las personas también. lealtad, cariño y apoyo son conceptos que desconoce, que nunca ha recibido, y que jamás podría entregarle a alguien más. “ ¿por qué querrías ser mi amigo, yifeng? ” parte de él gustaría de disfrutar algo así, descubrir lo que es el no estar solo todo el tiempo, alejado de otros individuos. se lo ha buscado por sí solo, sin embargo, porque no hay nadie más a quien culpar cuando ha sido el tailandés quien se esforzó tanto para mantener al resto de los seres humanos alejados de su burbuja personal ── porque no entiende cómo es que alguien quisiera mantener conexión así con él. lo señala como creador de millones de preguntas sin posibles respuestas, culpable de una eterna curiosidad que no puede etiquetar como tal. algo le dice que es mucho más que eso, pero que no sabe reconocerlo. aún así, es ese mismo capricho de saciar interés el que lo lleva por el camino de querer ceder a tal planteamiento. sería un buen plan también, para poder resolver incertidumbres con respecto al más alto, para conocerlo más y descubrir qué es lo que parece atraerlo tanto hasta él. pestañea un par de veces ante nuevo recuerdo plantado entre ambos, uno que había intentado resguardar en lo más profundo de su psique, al parecer. su actuar durante la fiesta ( antes de la catástrofe ) no es algo de lo que se sienta orgulloso; lo considera una mancha a la pulcra imagen que había protegido por tantos años. “ fue ─ ” una vez más, como en la biblioteca, irrumpe en su mente y lo despoja de respuestas coherentes. una vez más, lo deja en ridículo. “ estaba oscuro y yo ebrio ” excusa barata, hasta él sabe que no resulta ser una buena réplica a palabras impropias. incluso si buscase retomar compostura, ignorarlo, no puede hacerlo cuando es cercanía la que el otro acorta sin más. causa de su propio juego, cree, pero que nunca esperó sea continuado. respiración se vuelve pesada y lo único que puede escuchar en sus oídos son los latidos de órgano vital incrementando conforme pasa segundos frente al saetbyeol. nervioso. lo pone nervioso. sin poder evitarlo, iris caen hasta pétalos impropios ─ se percata de ellos por primera vez y, sin darse cuenta, relame los propios por instinto. se fuerza a alzar la vista hasta el otro par de ojos, sin embargo, porque la vergüenza ( poco familiar ) golpea de inmediato cuando se vuelve consciente de sus propias acciones. mantén la compostura, se exige. “ ¿ves bien desde allí? ”
¡y ahí está! casi como invocada por propios pensamientos, la ligera curvatura de una de las esquinas en la boca del contrario se manifiesta como respuesta a su interna plegaria, y es incluso mejor de lo esperado. como una represa que se mantiene en pie a duras penas cae, la inundación arrasa con todo. puede sentirlo en el aleteo de cientos de aves en su pecho, llenándolo a tope con una sensación tintineante y sospechosamente cercana a la euforia. por una media sonrisa. si tal ligera curvatura es suficiente para hacerle sentir de esta forma a pesar de la desesperanzada situación que se encuentran viviendo, ¿qué se supone que debe concluir de ello? tal vez, como pensara momentos antes, identificar el sentimiento no es tan difícil después de todo, y es solo testarudez propia la que no le deja admitir aquello que una parte de si mismo ha sabido hace ya poco más de una semana, y que sólo se ha asentado luego de los eventos de esa noche pasada. ese importante detalle que ahora se niega a permanecer sin ser ofrecido la debida atención. esa parte que sabe, como un hecho demostrable y objetivo, que el rostro frente a él es más que agradable a la vista. que ese tenor en la voz contraria hace eco en su mente incluso horas después de haberle escuchado, y aún si la pregunta no es exactamente algo esperado, su concentración se enfoca en su propio nombre pronunciado con esa cadencia identificable en el contrario, y puede sentir su cordura perderse un poco más, cada vez más cerca de despedirse por completo. ❝ por qué, en efecto, ❞ se sorprende al escuchar su propia voz, menuda como si le faltara el aliento, y es que la nueva revelación que arriba junto con duda contraria es que el mayor, en realidad, tiene razón. yifeng no quiere ser su amigo; quiere besar su rostro. besar sus manos, nuevamente, y cada una de las cicatrices que ha adquirido por protegerle a él. a él, quien claramente no considera un amigo, aún cuando este se quedó a su lado arriesgando su vida cuando pudo simplemente abandonarlo a su suerte. eso tampoco podía ser simple capricho, ¿verdad? nadie está dispuesto a ignorar su propia seguridad por una persona que no le importara. cuando menos eso es lo que quiere pensar. dicha revelación le golpea como una bludger, alarmado con la intensidad de tal deseo que se había encargado de guardar bajo llave en un seguro rincón de su psiquis, donde podía ignorarle y pretender con todo ahínco que no existía. tal como ignoró esa voz que le pedía identificar al jaram en la casa embrujada, convenciéndose a si mismo que sólo era un delirio influenciado por su ganas de verle, cuando la realidad era que lo que no cuadraba con su imagen de éste era sólo que estaba un poco ebrio. es hilarante, demente, incluso, ese tipo de situación, y ríe suavemente como toda respuesta, no confiando en su voz de momento, fuera de las envalentonadas palabras que le siguen. puede sentir el cambio en el otro, como si la atmósfera misma se hubiese transformado, intensos orbes oscuros siguen el trayecto que los contrarios cursan hasta su propia boca, sintiéndolos ahí casi como un contacto físico. es cuando lengua humedece rocáseos impropios que finalmente siente su cerebro irse a blanco, el circuito efectivamente haciendo corte, y apenas registra interrogante contraria. ❝ no estoy seguro, ❞ susurra, irises entrecerrados aferrándose descaradamente a la boca contraria. da un rápido vistazo a ojos que reflejan los propios, y la idea de que podría terminar con una bofetada en la cara cruza fugaz su mente, antes de decidir que el riesgo es uno que vale la pena tomar, y con suave murmullo declara, ❝ tal vez un poco más cerca, ❞ antes de rozar sus labios a los contrarios en una tímida caricia que, aunque ligera, logra enviar un shock de electricidad a lo largo de su espina.