probablemente estaba lo suficiente ebrio como para saltar del balcón y caminar al lugar destinado, pero no tanto como para la siguiente secuencia que debía llevar a cabo. un juego de niños, sabía, algo que se ha empleado por generaciones y parecía que así continuaría. “no tengo problema con que nos escondamos bajo la capa.” invitó con total naturalidad, cuidadosa sonrisa delineó sus facciones, dubitativo de continuar con el desafío. “por esta noche, bruce wayne.” susurró en el volumen necesario para ser escuchado. primero imitó movimiento contrario, degustando el brebaje que su copa guardaba recelosa, era necesario repetir un par de veces, remojando así su garganta con el coraje suficiente para continuar. no era una persona osada, pero sí bastante impulsiva y siempre transmitía en vivo sus ideas antes de pensarlas. “primero tienes que prometer que iremos a ver la luna —o la cosa de dos cabezas, o lo que sea.” advirtió, sonrisa desafiante que siempre aparecía cuando su sobriedad comenzaba a desaparecer, permitiéndole al alcohol apoderarse de su sistema. un simple hechizo con su varita elevó la botella que recién tenía en su mano a la altura de los hombros contrarios, o eso calculaba con su vista vagamente comprometida con el brebaje ingerido. “no te asustes— será gracioso.” dijo como si en realidad estuviese convenciéndose a sí mismo. “¿puedes…? ¿puedes desabrocharte la camisa— el disfraz?” cuestionó, su voz intentando sonar firme, pero su falta de habilidad de dar órdenes era evidente. “Prometo que— bueno, no prometo nada, pero después te dejaré hacer lo que quieras.”
“ gracias por tu solidaridad, bruce. ” pronuncia en respuesta, liberando la risa que siente empujar contra su garganta, una cosa baja y privada, imitando el susurro en que palabras habían sido pronunciadas por compañero. “ ¿qué tomará para que me creas? prometo acompañarte, es lo más interesante que he escuchado desde el ataque de los inferi del mes pasado. ” además, es apenas un hombre; su curiosidad siempre ha sido su talón de aquiles, tal y como madre adoptiva solía reclamar con un quejido en el tono de voz. ahora que un par de misterios se abrían frente a sí, no podía simplemente dejarlos escapar. y siendo objetivo, la capa portada por contrario parecía ser su único camino viable hacia una respuesta. se entretiene con un sorbo extra de nueva mezcla cuando observa el camino que hechizo realiza con la botella, curioso ante la nueva posición, aunque son las palabras que escucha las que logran descolocar su expresión tranquila y hacerle soltar una corta carcajada. admite que es tal vez la primera vez que siente diversión real en toda la velada. “ vaya, esto escaló pronto. ” comenta, por falta de algo mejor que decir. sin embargo, y en contra de un mejor juzgamiento, no tarda mucho en depositar su copa contra la baranda a sus espaldas, ahora concentrando cejas alzadas en el encapuchado. “ si vas a cobrarme el alcohol con piezas de ropa, lo mínimo que puedes hacer es quitarte la máscara, ¿huh? ” y aunque sabe que la petición es inútil en el ámbito de reconocerle, cree que lo que fuere que contrario tuviera planteado podría sentirse más cómodo sin la interrupción de material de por medio. “ podrías prometer no comprometer mi integridad en este espacio público. ” aunque, y lo comprueba con otra sutil mirada alrededor, se sabe solos, la atención de los presentes en otros puntos de la fiesta o en sus propias actividades privadas. lo irónico es que con el estado embriagado de su mente, cuando ideas se convierten en acciones sin necesidad de mucho análisis, sus dedos se mueven agiles por la tela de atuendo y comienza a destapar la piel bajo la misma, exponiendo lo pedido. “ ¿y ahora... qué? ” entona en voz baja, camisa aun en posición por dentro de pantalones pero liberada de torso superior.