In a little while I’ll be gone The moment’s already passed Yeah, it’s gone
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@wynlias
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[ Ϟ ] there’s a storm going on and our muses are stuck together in a house the cinema. ( @desvtsev )
Por el cristal de las puertas de entrada podía observarse y escucharse la lluvia, cayendo con rabia sobre el asfalto de la calle, como castigando a aquel pueblo donde la costumbre era la abducción de criaturas inocentes. Era tarde, oscuridad dominante en el horizonte, y la única otra silueta en el establecimiento era la rubia melena que, por lo menos, ya portaba nombre. “Lamento no tener un paraguas para ofrecerte... no podré devolverte el favor del otro día.” Suave la sonrisa que curvaba sus labios, eran siempre tan peculiares sus encuentros con la muchacha que podía recordarlos claramente. “Pero sí puedo invitarte a algo de nuestro extenso menú, si gustas.” Y señaló con el pulgar a la máquina de palomitas y nachos, divertido sarcasmo el de su voz.
[ ✠ ] it’s three in the morning and my muse unexpectedly arrives at your muse’s home. ( @lunacouvreur )
Raciocinio nublado por la tormenta que oscura, pesada, se ceñía sobre psique, proporcionadas conocidas para una mente que convivía día a día con el fantasma de aquel monstruo intangible. No lo había extrañado, pero tampoco le sorprendía su aparición: sus sombras mentales eran de periódica estadía, pero nunca se alejaban demasiado del horizonte. Dos bares conocidos esa noche, varias botellas morenas ingeridas, y los pies aun caminaban, desolaban calles a su paso por la noche, buscaban un refugio allí donde no iba a encontrarlo. Se movía bajo su piel el impulso que caracterizaba sus ganas de marcharse y conocer lugar nuevo, pero estaba imposibilitado; y aquello era lo que utilizaba para responsabilizar su presencia en el portal ajeno. “Eh, hey. Estaba por aquí y recordé que vivías cerca, así que... pasé a saludar.” Lamentable la excusa para intentar ocultar su necesidad de compañía.
gabrielsegcrs:
Sima en verdoso esplendor, son las esmeraldas las que brilla entre ennegrecidas huellas que han caído en abandono sobre dermis masculina. Delgada prenda cubre anatomía, se presiona en hendiduras, se adhiere a sudor y cansancio. Es mero intento de mantener ocupada la mente, espacios diarios que han sido monopolizados hasta que es la llegada infantil a hogar el que profesa partida de espacio laboral. Refugio de calidez, pulmón automovilístico que detiene ronroneo; es entonces, cuando graso telar elimina vestigios, siendo antebrazo el que se posa sobre alta curvatura de faz. “Miren a quien tenemos por aquí.” simulación de sorpresa, descenso de metálica cubierta, posicionando atención en reconocibles facciones. “¿En qué puedo ayudarte?” abandono de posición, pedestal que se adelanta, silueta que quebranta lejanía entre ambas figuras. “¿cambio de aceite?” doble intención colisiona con paladar, comisura siniestra se yergue.
@wynlias
La más básica de las necesidades impulsaba su recorrido de las frías calles de enero, motocicleta en sucesión lenta a su lado, infancia y viajes aglomerados en un solo vehiculo que, por el momento, no respiraba vida. Era decepción, una opresión justo en el centro del pecho que hablaba de tristeza, la misma que le llevaba a buscar soluciones en cualquier rincón, incluso donde no imaginaba llegar a encontrarlas. Abandonado por unos segundos el vehiculo justo en la entrada de su destino, prefirió entrar solo, apaciguados los pasos que le adentraron al taller. El recibimiento provocó sonrisa ligera, diversión que elevaba comisuras en un gesto que afloraba recuerdos de otros tiempos. “¿Sabes algo sobre motos?” colisión con el meollo de su visita que no demoró, eran diversos los motivos por los que no podía reconocer qué tanta danza era la apropiada, cuanta dilación podía otorgar de cara a un reencuentro que parecía interrumpirse siempre que sucedía. Le era difícil medir cuales serían los movimientos correctos ante figura antagónica, si actuar como si padeciera de amnesia sería la medida correcta. Y en pos de quebrantar apariencias y también ayudar a su misión, proclamó los siguientes versos, una de las pobladas cejas alzadas, aun conteniendo el potencial completo de la sonrisa. “No recuerdo haberte visto con ninguna en España.”

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mxuricx:
— w. @wynlias
“Hey, mi sentido de la droga jamás me fallaría: aquí hay olor hierba quemada. — ¿Estuviste fumando en mi casa, Elias?” Interpela con una dureza que no es propia, jocosidad que se vuelve espectro en medio de aquel despilfarre de dramatismo; fuerza humor, fuerza risa, gracia que ansía desvelar carcajada sobre cuerpo foráneo en consecuencia del solaz que tan sencillamente lo trasladaba hacía sinuosos sentimientos.
Evitar la carcajada tarea imposible; era casi un don del contrario, arrancarle las risas incluso cuando la renuencia brillaba en su semblante. “¿Sentido de la droga? Creí que solo teniamos cinco, pero me alegra saber que has desarrollado un sexto tan especial.” La gracia hacía al acento marcarse, suave el movimiento negativo que hizo con la cabeza. Sin embargo no podía negar la veracidad de la acusación ajena; solo quedaba la rendición, echarse a un lado en el sillón del mayor para dejarle espacio a su lado. “Bueno, tu abuela no está... y sé por experiencia que esto es un buen regalo de cumpleaños.” Se encogió de hombros, moderando ahora la sonrisa en apenas curva amable, señalando con largo dígito el obsequio que guardaba en el bolsillo delantero de su camisa. No tenía demasiado para comprar algo tradicional, pero tampoco deseaba dejar pasar la ocasión para aquel que se había transformado en amigo en tan poco tiempo.
domxnnet — flashback.
Caricias galvánicas, garras en nuca y hebras que proporcionan corrientes eléctricas a espina dorsal, espectral sensación que bosqueja curvatura en labios, ahí, colándose entre el beso al cual se había embebido sin reparo. Dígitos, nuevos exploradores, se encargan de conocer dermis opuesta, ocupan mejillas como si entre ellas yaciera pluma, delicadeza exquisita que endulce dádiva de labios. Sensaciones prontamente arrebatadas con necesaria distancia, es oración semejante, sin embargo, la que despoja (nuevamente) luna menguante en labios y rosáceas tonalidades sobre pómulos. “E—eso creo…” Traba sobre lengua que no es propia, energía nueva capturada en sistema, que aturde por lo tersa… por lo calma. “Gracias, de verdad.” Y sin siquiera molestarse en propagar lejanía manifiesta lo que entonces tuvo lugar sobre el pecho, gratitud genuina a la actitud del joven que hizo de aquel momento uno mágico y nuevo, que no dio lugar a incomodidades o explicaciones que derrocaran el enigma propuesto con sonrisa y aires valientes. “Mhm, creo que…” Una risa se filtra, no es controlada y nace con ganas. “¿debería decirte mi nombre? Siento que debe hacerlo, mhm— soy Dominique.” Peculiar introducción, del mismo calibre de todo lo que rodeaba a la muchacha de iluminada sonrisa.
Con los ojos cerrados, mientras su piel se convertía en mapa de dedos explorados, descubridores de nuevas tierras, era una cosa diferente la que nacía justo al lado de la calidez que las caricias tan noblemente entregadas proporcionaban. Y era su sagrado dilema, aquel que había tardado tanto en aparecer en aquella ocasión, la condena que le perseguía cual maldición: porque le era imposible olvidar la futilidad de todo aquello, lo momentáneo, los movimientos de dedos contra sus mejillas extraían tanto sonrisa como pizcas de esa soledad que dormitaba como bestia milenaria en lo profundo del pecho. Impredecible aquella oscuridad, imposible dilucidar qué podía sacarla de paseo o hacerla desaparecer por un par de días, y terrible, terrible, la dualidad del momento. Parte de sí lamenta la distancia / su gemela la celebra. Y a pesar del conflicto, del comienzo del entumecimiento que ahora esperaba con resignación, el balbuceo ajeno le produjo gracia, le impulsó a sonreír. “Y yo Elias.” Su diestra aun acunaba el rostro contrario, y bajo un impulso, el último de la noche, su gota final del buen humor con que había llegado, plantó beso sobre la mejilla de la cuasi extraña. “Me ayudaste muchísimo, Dominique. Que tengas buen fin de año.” Quizás súbita la despedida, pero no había, por el momento, nada mas que pudiera ofertarle a la fémina. Separó las manos de la calidad de su silueta, y fue la curva de una sonrisa que empezaba a menguar con la que se perdió en el salón.
— CERRADO.
callcways:
Espontánea es la carcajada que brota de su garganta, reacción incontenible frente al infortunio que se encuentra presenciando. “Joder, eso debió doler,” busca mostrarse empática, mas es descarada diversión lo que tiñe sus palabras.
El dolor había explotado sobre anatomía como constelaciones recién nacidas tras colisión de supernovas, el pedazo de concreto traicionero alojando los libros que cargaba segundos atrás, y la risa extranjera el lazo culminante para aquel inicio de día tan peculiar. “Estoy acostumbrado.” Suspiro pesado cayó de entre sus labios, la voz derrotada coronando su expresión; aquellos momentos de infortunio que e transformaban lentamente en rutina. “¿Podrías pasarme ese de allí?” pidió al comenzar a levantarse, mirada alojada por un momento en el ejemplar cerca de las piernas contrarias.
hathises — flashback
Oscuridad llega y con ella el temblor (de todo), se siente como una pequeña ave, picoteando entre tierras desconocidas donde cumple un papel no creíble, una segunda entidad que abandona el escondite para reinar totalmente en interior y exterior de su ser. Las palabras le fallan, parece que ha quedado en el olvido el cómo mover el sinhueso para pronunciar negativas u oraciones, el aire frío hecho una bolita queda atrapado en su tráquea, condenando sus cuerdas a la inmovilidad. Sus manos no pueden hacer otra cosa que posarse sobre los hombros masculinos, allí busca refugio, equilibrio, pues la descarga que llega a partir del contacto le hace temblar las piernas, le hace pensar que el suelo se burla de sus zapatos. Fortuna la seda ocultando parte de su rostro porque puede imaginar el carmesí siendo pigmento protagonista, la sangre va en temperatura febril. “No…” sinceridad escapa en un susurro que se oye lejano, lo dice la niña cayendo al pozo de la locura. “Hazlo de nuevo…” no es una orden, ni un ruego, las palabras suenan como la de una infante esperando el truco de magia nuevamente, quien busca descifrar el secreto del efecto narcótico contra la dermis canela. Y podría haber dicho su nombre, jugado con los dioses y el azar, pero todo es interrumpido, se rompe el cuento. “¿Qué sucede?” y sus manos solas van buscando despojarse de la jaula de tela, entender el panorama nuevo.
Una danza de caótica hipnosis, condenados hilos de influencia tan difíciles de romper, interrumpir la concentración sobre tarea asignada un acto de tortura barbárica, pues la oscura dermis se había transformado en lienzo y locura, arrastrando dedicaciones desde rincones ignorados de la voluntad, borrando realidad, responsabilidades, incluso el objetivo del juego. Fue la misma voz aterciopelada quien suave le devolvió la lucidez, inició el lento despertar de las pestañas en lentos parpadeos, cabeza alzándose como busto de gigante desde un gran letargo. Solo echó de menos las manos contrarias cuando ya no estaban ejerciendo su presión, posición de visión ventajosa por sobre ella, porque al prestarle su atención nuevamente alrededor pudo captar el preciso momento en que las tinieblas se hicieron con los cuerpos danzantes. “Parece que han decidido ayudarnos con el reto.” Salieron palabras de la boca casi por inercia, sin necesidad de ponerle demasiada atención a lo que desde su lengua salía, sus propias manos yendo en auxilio de las ajenas, despojando vestigio de prisión de seda de aquel rostro marcado. “Con esta oscuridad te será más difícil saber quien soy.” Sintió a los labios curvarse en una sonrisa ligera, y por un momento fue pena lo que acongojó a sus sentidos por no poder vislumbrar la expresión en su rostro con claridad.
Tom Webb

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My mystery is a simple one: I do not know what being alive is.
Clarice Lispector, from “An Apprenticeship, or, The Book of Delights,” (via violentwavesofemotion)
arlobarnes:
“Rápido, tómame de la mano y asiente con la cabeza” ordenó, una vez que se colocó frente a la figura masculina, alargando su brazo izquierda para obtener una respuesta o el agarre que esperaba. Arlo echó una rápida mirada por encima de su hombro. “Avísame cuando se aleje de nosotros”. (@wynlias )
Desprevenido por la petición (¿orden?) ajena, acogió las instrucciones antes siquiera de entender del todo lo que hacía. Tomó la mano ofrecida y se movió un par de pasos, los suficientes para cubrir el cuerpo ajeno con el propio, haciendo movimientos afirmativos con la cabeza y evitando a toda costa demostrar en el rostro la confusión que se sentía. “¿A quién te estoy ayudando a evitar?” tuvo que cuestionar en voz baja, sutileza a la hora de girar el rostro y percartarse de la desaparición de una tercera persona. “¿Ex frustrado?”
desvtsev:
Su mente fue el principal enemigo, detonante de un millón de escenas que terminaban mal, de alguna que otra mirada que desaprobación que le daría más que una razón para girar a otra dirección en caso de que el destino quisiera volver a darle una mala pasada. Sus ojos se abrieron a una nueva suspicacia una vez que él, a su gusto, corto beso fuese terminado y haber advertido la soledad completa en que su cintura había sido abandonada nuevamente. ¿Tan rápido, pensó, podía hacerse amiga de una sensación? Niega, todavía existía una cercanía tentadora más su mirada azulada se posaba en la tela de su traje, como si se estuviera enfrentando a la mismísima medusa.─Desirée…─ Mencionó, los labios formando el fantasma de una burlona sonrisa, anhelando un poco más de aquello que había sido dejado a merced del olvido en su punto cúlmine.─, y no volverá a pasar.─ Le clavó la mirada entonces, una sonrisa de medio lado floreciendo y adornando sus mejillas, ahora sonrosadas.─Al menos que no quieras.─ Mencionó, en voz baja, con un relampagueo de sorna, permitiendo aflojar sus entrañas comprimidas en nervios.
Curva acentuada la que se formó en sus labios, le parecía el nombre apropiado para el rostro que ahora parecía evitarle, mirada gacha, facciones de porcelana. Sus dedos actuaban, posiblemente, con una vida propia; notó como se movían contra la tersa piel ajena, caricias regaladas sin siquiera pensarlo demasiado, un vaivén suave que acarreaba las sensaciones como olas. “Elias.” Proporcionó el propio nombre a medida que su sonrisa crecía, cejas elevadas ante la afirmación contraria una vez sus ojos se encontraron con los ajenos. No podía negar la diversión que la situación le causaba, encuentros delimitados por el azar y labios enlazados, mas las posibilidades nacieron con la última frase de la chica, abriendo las puertas de un camino que aparentemente él debía decidir si tomar o no. Su mano retomó el agarre contra la delicadeza femenina, pero esta vez fue el brazo el que rodeó cintura, jugó a romper distancias del todo, y fijó orbes claras sobre la mirada opuesta mientras hablaba. “¿Es decisión mía?” murmuro ronco, un último vistazo a la sonrisa ladina que comenzó a formarse antes de sellar ambas bocas en un nuevo beso, menos lánguido, menos superficial. Quiso tantear terrenos y horizontes en un baile atrevidamente sensual.
johanwho:
“¿Este es el trago que tanto te pedí?” Masculló al instante que se llevaba dicho vaso a los labios para dar un trago, sin mucha educación y con demasiada familiaridad con el mayor. “Ah–bueno, tal vez… así pagues la deuda” aseguró echando una mirada al rostro ajeno. “¿Me extrañaste? Se nota que sí” bromeó una vez que limpió con su manga izquierda los restos de líquido en la comisura de sus labios. ( @@wynlias )
Imposible evitar la risa que salió por su garganta, leve el meneo de la cabeza ante la frase con que el moreno le da la bienvenida. “Algún día tenía que pagarte, ¿no?” creció la sonrisa en su rostro, mirada fija sobre el amigo y la bebida siendo degustada. “Por suerte para mí salió gratis, así que...” y se encogió de hombros, divertido. “Por supuesto, caballero de brillante armadura, lo cierto es que no sabía qué hacer sin ti.” Negó otra vez, dando un paso que le acercara a la figura contraria, choque de hombros en señal de camaradería. “¿Hacen algo aquí para esperar el año además de esta— gala?” quiso saber, curiosidad delineando su pregunta.
liliadx:
en el mundo que crece una persona como lilia, no se puede confiar en nadie, la debilidad es algo que no debe dejar a la vista, pese a que todos la crean débil por su actitud, por su personalidad que destaca como generosa, demasiado pura, incapaz de causar un daño innecesario y se puede decir que es así como se muestra la pelirroja, como puede ser realmente, pero ella no toma estupideces de nadie ni mucho menos es de las que se deja poner una pierna encima. no gira sobre sus talones, el timbre masculino le brinda cierta confianza y hasta la hace reír. ‘ ¿acaso tienes alguna misión secreta? ’ se atreve a indagar, dejando ambas manos sobre sus caderas. quiere girarse, escucha a su padre negarle la oportunidad, pero de igual forma, ella accede. ‘ vale, suena divertido, podemos intentarlo.’
“Algo así.” Accede a responder con una pequeña risa, ligera carcajada que burbujea desde su pecho. Una presión liberada del pecho al obtener la afirmativa, con cuidado se acerca a la figura femenina y desliza la servilleta por su campo de visión, cuidadosos sus movimientos para no hacerle algún daño, ata el nudo de forma que no sea muy fuerte o muy flojo. Y tras inspeccionar su trabajo la rodea, le da la cara al rostro vendado y oculto por las sombras y la blanca tela, escasos los metros que separaban ambos metros. “Gracias por aceptar. Esta es... una peculiar misión. Verás—” comienza a decir, y elimina distancias con un paso, le habla directamente al oído, ronca la voz profunda con que emite palabras. “La única pista que puedo darte son mis labios.” No pierde el tiempo para comenzar con su labor, deposita un ósculo sobre la pálida piel de su mejilla, cercana a esa oreja donde antes ha hablado, enmarca su rostro con las manos en busca de mayor facilidad y va dejando besos donde la imaginación le alcance, al borde de los labios, en barbilla, contra la sensible mandíbula.

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hathises:
Persiste en su pecho el galope de la vergüenza, afilada caricia que la deja con sed de silenciar todo coro de burla interna que apunta los errores cometidos con tal de percibir pertenencia a la multitud celebre. Escalofrío surca, cada vértebra sucumbe ante la presencia desconocida, inesperada, logra que cada vello de su nuca se eleve, proyectado por descarga eléctrica. Si no se mueve no por es únicamente por el pedido profano, pero porque verdaderamente su cuerpo se halla de manera momentánea congelado. “Pero… ¿me darías pistas o algo así?” el timbre es familiar para su cerebro y memoria, mas en aquel preciso instante carece de todas las luces encendidas y la concentración talentosa. “Ya, bueno” la curiosidad le gana al calor sembrado tonalidad bermellón en sus mejillas.
Lenta la curva que en sus labios comenzó a aflorar, ligero el movimiento, apenas un bosquejo de la intensidad que una sonrisa verdadera llegaría a tener. Era satisfacción la que comenzaba a tibiarle el pecho, y antes de perder la confianza efímera en él depositada cubrió piel de ébano con la suave tela, cuidadoso de no hacer daño, de no tocar con nada mas que el tejido blanco. “Por supuesto.” Aseguró en voz baja, cerca del oído, mientras terminaba de enlazar la pieza que la condenaba a la oscuridad. “Pero... solo puedo usar mis labios.” Segundos de espera adrede, y entonces movió hebras oscuras con delicadeza, regalando presión de labios sobre la piel cercana a su boca, sin moverse aun de su lugar. Era aquel un peligroso terreno, se sabía capaz de caer en tentaciones por el simple aroma dulzón que asediaba su olfato, pero quería procurar no hacer nada demasiado agresivo. Caricias de seda regaladas a su piel morena, casi imperceptible la forma en que se movió, con lentitud, para abarcar más de las mejillas, aquellas que la traicionaban al lucir más oscuro color. Lienzo de trabajo y esfuerzo por donde dejaba un camino que ponía sensible a sus labios, dejaba allí un escozor, y se detuvo justo en los confines de unas tierras que había declarado fuera de límites. Un beso allí, a orillas de pardo río, y cambió cauce; buscó hospedaje en la piel de su cuello, arrastrando levemente los labios por redondeado camino. “¿Tienes alguna idea?” rompió el silencio, aunque no alejó demasiado pétalos de objetivo.
fiorella-genove:
“No haré nada malo.” Comienza a medida que ata la servilleta en la parte trasera de la cabeza contraria, intentando no hacer un nudo demasiado fuerte, pero tampoco demasiado flojo. “Pero no prometo nada.” Bromea, ¿lo hace? Bah, sí, nunca actuaría de forma indiscreta ni se pasaría de los límites teniendo en cuenta la posición de vulnerabilidad por falta de visión. “Bien, la cuestión es la siguiente… tienes que adivinar quien soy, pero no puedes tocarme.” Al terminar su accionar se coloca enfrente a la persona, observando sus facciones detenidamente. ¿Para qué mentir? Disfruta un poco de la situación de poder en la que se encuentra. “Pero yo sí puedo, con mis labios, ¿se entiende el concepto?” ( @mxuricx , @wynlias , @thomasxhuntz )
No puede evitar la forma en que sus comisuras se alzan en una sonrisa, creyendo reconocer de inmediato la naturaleza de las acciones de quien desconocía. Después de todo, había sido un mensaje de texto el que le instruía a accionar similar, formas de entretener en aquella noche donde lo importante era recibir el año de la mejor manera posible. “Será una tarea difícil, pero... acepto.” Demasiado corto el tiempo de convivencia con los habitantes de Derry, dudaba poder reconocer a otra persona que no fuera aquel que le daba asilo bajo su techo, sin embargo podía ponerse en su posición, la de tener que concluir con aquellos retos. Por lo que se recostó del respaldar de la silla, relajando hombros, convirtiendo los labios en una sonrisa mucho más notable. “Entendido y captado, jefa.”