scmantha:
mano despeja doradas hebras de su rostro, molestia que irrumpĂa su labor. âÂĄhey! âÂżpodrĂas ayudarme con eso?â intenta llamar la atenciĂłn de figura contigua, oscuridad le impide saber de quiĂ©n se trata. Ăndice señala la pila de mantas desordenadas que tiene intenciĂłn de repartir a quienes buscan calor en las cercanĂas de la fogata.
VacilaciĂłn se impone sobre los movimientos masculinos, pasos de quiĂ©n se mantenĂa distraĂdo en la magia de llamas en baile hipnĂłtico. El furtivo deseo de brebaje etĂlico ha vencido toda cordura y coherencia, imposible negarse cuando el alcohol danzaba cercano hasta la interrupciĂłn de la gran penumbra. âEh, ÂżquĂ© tendrĂamos que hacer?â y hace lo que supone prioritario, despojar manos ajenas de una buena cantidad de suaves y cĂĄlidas mantas para vaciar peso y sacrificio.











