Pareciera, al menos para mí, que he de recrear esa atmósfera para poder escribir. Hay ocasiones como hoy, que un video me hace pensar en mis ancestros y el pecho se quiebra. Aparecen ideas y emociones que son las nacen las palabras. Pero el trabajo es un infortunio, que las apaga y relega para después.
Luego, cuando llegó a la hoja en blanco lo escrito sale de la mente. Ya no de ese anhelo. He de buscar otra vez en el pecho, volver a posicionarme en esa emoción y darle su tiempo.
Estar lejos de casa también me aleja de la pausa espiritual. De este hermoso ritual del copal, la comida, las flores, las fotos, el silencio y la espera atenta en la piel de aquellos que nos visitan.
Que tradición mexicana tan linda para volver a sentir el cariño por aquellos a los que amamos.









