parpadea ligeramente sorprendido ante la afirmación ajena, sobretodo cuando le señala que también se considera de acuerdo con lo que su madre piensa — incluso si no concuerdan al cien por ciento y todavía hay aspectos en los que hyungu no se relaciona por completo. “ a veces pienso que ella habla… un poco como tú, o quizás es al revés… la manera en la que dices ciertas cosas, me recuerda un poco a ella. ” admite, en un gesto pensativo. por supuesto, si los comparaba lado a lado, no habían similitudes evidentes — las personalidades diferían bastante la una de la otra de una manera abismal. pero si había algo que qing había notado desde su más tierna infancia, era como pese a que su madre parecía estar satisfecha con su vida, aun quedaba el rastro muy vago de una soledad inexplicable en sus ojos. como si antes se hubiese sentido muy sola, o muy desconsolada, o por alguna razón se hubiese visto a sí misma orillada a tomar una decisión realmente difícil, que la obligó a dejar atrás ciertas cosas por el bien de su felicidad actual. y, si bien no tiene idea de los detalles sobre como sus padres se habían conocido más allá del “nos casamos y tuvimos un niño”, el hecho de no conocer a absolutamente a nadie por parte del lado materno parecía entregarle una panorámica que antes no había llegado a cuestionar sobre su progenitora. y es así como piensa que, si logra sobrevivir a todo esto y bajar de la montaña, talvez se lo preguntaría en algún momento — porque quizás, dadas todas las circunstancias que ha estado viviendo, gracias al contacto directo que ha tenido con una personalidad como la impropia, entre otros estímulos externos, se le ha hecho más sencillo reparar en lo que ocurre con otros, a hacerse realmente consciente de ellos. y es así mismo que ve una diferencia con el él que recién había ingresado a guleumseong con nada más que sus ansias por convertirse en un mago increíble, quitar cualquier obstáculo de su camino, divertirse haciendo lo que quisiese y hacerse valer frente al resto: de pronto todo eso parece insignificante, un sueño muy lejano del que finalmente había despertado. todavía quería, sin embargo, ser el tipo de persona que protegía a los demás, aun quería convertirse en esa figura heroica que había visto a través de su padre y que creía que podía evocar por sí mismo, con sus propios méritos — por lo que hyungu no se equivoca cuando afirma que le costaría ser completamente él mismo. sin embargo, también ha cambiado, y es hasta ahora que se da cuenta de ello. “ es cierto, yo tampoco he dejado de ser quién era por completo. tienes razón en que me costaría dejar de priorizar a otros, pero… ” dirige su mirada hacia el resto de los miembros de su propio grupo, todos enfocados en diferentes tareas repartidas para hacer más llevadera la convivencia. y es ahí que sus pupilas se mantienen por un segundo, estudiando sus propias palabras. “ cuando pasó lo del dragón, quise correr de nuevo a ayudarlos a todos, y me sentí frustrado porque una vez más no pude hacer nada — me odié un poco, y odié a la persona que me había detenido. ” y cuando dice eso, es casi involuntaria la forma en que acaricia fugaz el rastro de una abrasión en su mejilla, vestigio de como se había enfrascado en una pelea hace unos días con ese mismo alguien que acaba de mencionar a lo último. “ pero luego, pensé que… de cierta forma, también estaba feliz de seguir vivo. mi destino no habría sido diferente al de ellos si hubiese corrido a salvarlos sin nada en mis manos, sin un plan, solo pensando que podría conseguirlo si mi determinación era grande, ” y es ahí que vuelve a ver al mayor, con una expresión más tranquila en su rostro. “ puede que tengas razón — justo como decía mi madre, hay partes de nosotros que no pueden cambiar tan fácilmente. es posible que si ahora mismo atacara el dragón y nos amenazara a todos, todavía me sentiría dispuesto a proteger al grupo — y sería un deseo más fuerte que el anterior, porque estás aquí ahora mismo, ” y el hecho de que una presencia importante estuviera en peligro solo motivaría su espíritu, impulsado por la creencia de que debes luchar aun más fuerte cuando se trata de velar por quienes amas. “ pero hay algo diferente en todo esto y es… que ya no todos parecen iguales para mí. ” había notado el incipiente nacimiento de un nuevo tipo de egoísmo dentro suyo, y tal emoción lo había dejado sorprendido, confuso, a la deriva en sus pensamientos contradictorios. “ por eso, cuando pensé que estabas muerto sentí que… la tristeza y el dolor y la rabia que me generaba esa idea eran diferentes. dolía más que pensar en como no pude salvar a nadie. ” porque estaba reconociendo cuanto más significativas eran ciertas personas en su vida, y porque las quería, porque las apreciaba, porque era tan importantes para él, creer que podría haberlas perdido era por lejos más agobiante que cualquier cosa — incluso si asfixió el sentimiento y se obligó a sí mismo a seguir adelante para guiar a los sobrevivientes que quedaban. “ supongo que… depende también de quienes se suman en tu vida y que valor tienen en ella. creo que debe ser algo así… ” y es así que su mirada vuelve a posarse en la ajena, fija en aquellas pupilas, con sus dos grandes ojos negros intentando ver más allá de lo que podía notar a simple vista en el otro. “ y yo quiero estar contigo. el hecho de que tú pienses que no eres bueno para mí, no quita que yo sí quiero seguir a tu lado, que te quiero, que eres importante para mí. entonces, deja de intentarlo, nunca estaremos de acuerdo en eso, y por mí está bien si es así. incluso si dices que eres lo peor del mundo, voy a estar cerca de quién quiera — ya te lo dije esa vez. ” y una sonrisa sutil y débil aparece en sus facciones, rememorando aquella vez en el funeral cuando el otro había querido poner la primera traba entre ambos — traba que qing burló como quiso, insistiendo en que seguiría sus propios deseos. una brisa fresca pasa entonces para acariciarle las mejillas, su cabello moviéndose un poco mientras frunce la nariz, con el cosquilleo del frío en la misma. comienza a hacer más frío que antes incluso si la fogata recién hecha por los otros miembros del grupo los refugia de esa gelidez, aun así, no quita que la nueva distancia impuesta por el mayor hace sentir su corazón más frío y, en consecuencia, su propio cuerpo. es como si estuviese entumecido. sin embargo, respeta esa primera distancia que el otro tanto parece necesitar, y se enfoca en el asunto de su pasado nuevamente. “ puedes decir que no cambiaste — pero el hecho de que haya una culpa persiguiéndote por lo que pasó con esa chica… ¿no es eso algo nuevo? no suena egoísta por completo. de lo contrario quizás… lo hubieses olvidado, hubieses seguido adelante. pero eso… continúa aquí dentro, atormentándote, ” y es ahí que su índice apunta directamente al pecho ajeno, como si pudiese traspasar más allá y encontrar aquel mecanismo dentro del cuerpo ajeno responsable de incrementar su pulso y, en consecuencia, sus miedos. “ cuando te encontré en la azotea esa vez… el boggart que mencionaste, ¿acaso era ella? ” le pregunta abiertamente, sin pelos en la lengua. “ como no sabes qué pasó con ella, supongo… ¿que te asusta verla otra vez? ” solo puede sacar sus propias conclusiones, pero tampoco cree estar tan lejos de la realidad que se cierne sobre el otro. agradece que al menos esta nueva página de la vida ajena hubiese sido abierta para él, porque está seguro de que ahora puede entender otro tipo de cosas — le es más sencillo comprender porque hyungu parece sentirse tan culpable solo con el hecho de encontrar una felicidad nueva, y también porque parece casi natural para él querer sabotearla sin dudarlo, afirmando que no es merecedor de ella. esa idea consigue despertar emociones complejas dentro suyo de igual manera, como si no pudiese sentirse de acuerdo en absoluto con su postura, como si le pareciera absurdo en más de un sentido. porque de toda la historia, cree que hyungu es el que ha quedado más solo que nadie — emocionalmente solo, porque si esa chica, rieun, fue condenada y acabó con una sentencia que el mayor mismo no comprendía del todo, parecía que al menos aun tenía gente que creía en ella, que la esperaría, o era así como lo interpretaba de acuerdo a la visión que el otro había expuesto sobre ella frente a él, sobre como la gente la apreciaba y dudaba de que fuese responsable de los actos por los cuales fue inculpada. ¿quién estaba esperando por hyungu en su casa, sin embargo? ¿sus padres estarían infelices, preocupados, angustiados al saber que había acabado perdido en la montaña? ¿o pensarían que era un alivio que ya no estuviese más, que era un peso menos? su sangre hierve ante la idea, y eso solo lleva a que la rapidez de su pulso se incremente, sus labios se frunciéndose con más fuerza. está frustrado, molesto de nuevo. hay un sinfín de sensaciones violentas y asfixiantes dentro suyo, y eso es solo con imaginar como son las cosas para él. si las viese concretamente, no estaría seguro de como reaccionaría ante ello… “… ” la caricia en su rostro consigue sacarlo de ese ensimismamiento, sin embarg, logrando volver a enfocarse en la idea que el mayor continúa exponiendo ante él. y es en esa pregunta respecto a la decepción, a ser mal visto por tu familia, a sentirte molesto sobre ella, que su mirada desciende, de pronto sintiéndose más amargo. hay un atisbo de nostálgica tristeza en sus ojos, porque la situación que el otro le plantea no es una mera posibilidad para él: lo ha vivido y ha sido real, ha sido tangible, y todavía no encuentra una explicación para ello. “ ya ha pasado. ” admite, rehuyendo de su mirada. “ y no creo que se arrepienta de ello… quizás es más sencillo de esa forma, pero… incluso si estoy decepcionado, todavía no lo abandonaría. querría saber sus razones, querría saber por qué lo hizo. querría saber si acaso yo mismo me equivoqué de alguna forma, para que terminase actuando de esa manera. creo que, antes que nada, lo más importante es preguntar, por qué hiciste eso. eso es, al menos, lo que yo haría si me preguntas. ” es ahí que vuelve a verlo, dejando escapar una exhalación pesada, en donde el contacto de su aliento con el aire helado acaba convirtiéndose en un halo diminuto de gas blanco. “ ¿por qué sigues intentando justificarlos? si todo pasó por lo que dices… entonces les importó más su estatus, la posición que tenían ante la familia de ella y como eso podía perjudicarlos antes que los sentimientos de su propio hijo. no le dieron importancia en absoluto a lo que tú sentías. ¿y quién pensó en ti? ” cuestiona, de pronto sintiéndose más atosigado por el propio fuego de sus emociones, sus mejillas enrojeciendo más que antes por la irritación, sofocado al intentar imaginar como podría haberse dado la situación y frustrándose al darse cuenta que siquiera es capaz de pensar en un escenario, porque nunca le ha tocado vivir algo parecido. la sola idea resulta hiriente. “ ¿alguno de ellos te preguntó como te sentías por lo que había sucedido? ¿no pensaron en el efecto que la situación tendría sobre ti? ¿te usaron como quisieron para estar cerca de alguien que les convenía, pero cuando fallaste te desecharon? …eso, ” lleva una mano a su frente, y ahí es que se desordenan sus cabellos mientras la frota, como si quisiera entender el accionar de la familia impropia, como si quisiese encontrarle lógica a la manera que tenían de comportarse con quién tenía sangre de ellos mismos en sus venas. “ eso es muy triste, hyungu. es… es muy solitario. ¿realmente estabas bien con eso? …nadie… nadie te escuchó. nadie te cuestionó. ” su puño se cierra entonces, claramente molesto. su ceño se frunce, y sus pupilas titilan dentro de sus ojos, como si no pudiese dar crédito a todo, como si la frustración que siente para con la familia ajena no diera cabida dentro de su cuerpo. “ creyeron en otra tipa y no en su hijo, la persona que… mejor deberían conocer, o esforzarse por entender. ¿realmente son adultos? ¿que edad tienen? ¿qué está mal con ellos? ” por fortuna, el contacto ajeno es suficiente para que su respiración se calme, para que ese vestigio de incendio dentro suyo pueda ser apaciguado, aunque sea un poco. y es ahí que sostiene su muñeca, y al hacerlo, termina estrechando el agarre familiar en una mano que ya conoce muy bien, sujetándolo con firmeza — como si fuese un ancla para que acabe explotando ante un grupo de personas que ni siquiera están allí físicamente, que ni siquiera saben de su existencia. “ ¿qué sentido tiene hacerlo, de todas formas? no arrepentirte de eso… — arrepentirse es una tontería, en primer lugar. ” señala entonces, volviendo a adaptar un tono de voz más calmado, pero aun potente. “ no importa cuanto te arrepientas de algo que hiciste — ya lo hiciste, no puedes cambiar el pasado. puedes llorar, enfadarte, romper algo de la rabia, pero lo que está hecho no puede ser cambiado. incluso si te arrepintieras, ¿qué podrías hacer? ¿harías algo para ayudarla, aun siendo consciente de que una parte de ella también hizo cosas incorrectas? no hay nada que puedas hacer sobre eso. ya está hecho. incluso si no hubieses hablado… ¿quién te dice que no habrían encontrado otras cosas con las cuales inculparla más adelante? y lo que es peor, ¿no habrías caído tú también por haber mentido? y por algo… ¿que le advertiste? ¿que le dijiste que no hiciera? por eso digo que todos somos responsables de nuestros actos. y arrepentirse de ellos no tiene sentido. el arrepentimiento solo trae más sufrimiento, y no te deja escapar del pasado. ” sus párpados se abren mas que antes entonces, mientras continúa hablando. de repente, parece más impulsado que antes. “ ¿ya te lo dije antes, no? cuando nos encontramos después de que te golpeé… te dije que asumiría mi castigo, pero no me arrepentía de haberlo hecho. en ese momento, te metiste con mi orgullo. me sentí atacado donde más me dolía y solo… actúe por impulso. pensé que te lo merecías, por haberme dicho algo como eso. pero yo di el golpe… y asumí lo que vino después de eso. se trata de hacerte responsable de lo que hiciste, no de arrepentirte de ello. ” sus ojos se centran más en él entonces, sus palabras adquiriendo más firmeza a medida que habla. y es en medio de eso, que sostiene su rostro con ambas manos, obligando a que lo mire y no pueda escaquearse del vistazo que le está dando justo ahora, porque las palabras que busca transmitirle esperan ser el soporte que no tuvo de sus padres, quienes solo lo dejaron a la deriva. porque es doloroso que nadie pueda decirte las cosas honestamente, que nadie te regañe, o te aconseje, o te dé un empujón cuando lo necesitas. la indiferencia es aterradora. “ hazte responsable de lo que hiciste, hyungu. de lo que pasó con ella, de lo que hiciste mal con ella. y no te arrepientas. ” y es ahí que lo suelta, mientras sus actitudes vuelven a tornarse inquietas, como si todavía no pudiese calmar ese golpe de combustión que ha iniciado dentro suyo nada más de pura irritación. sus manos y gestos se mueven en diferentes direcciones mientras habla, siendo un libro abierto de lo que piensa sobre todo aquel relato. “ además, ¿qué le pasaba a esa tal rieun? si quieres hacer una tontería pues hazlo si quieres, ¡pero no obligues a los demás a seguirte en tu juego! en especial si sabes que eso puede meter a esa gente en problemas… tch… ¿cual era su problema? ” realmente no podía soportar a ese tipo de personas que, a sabiendas de los peligros en los que se involucraban, todavía tenían el descaro de querer hundir a otros con ellos. se sosiega, sin embargo, cuando el curso de la charla regresa nuevamente a los padres del otro, lo que creyeron de él, lo que pensaron de él, como manejaron las circunstancias en las que hyungu se había visto envuelto. y aunque su cuerpo se tranquiliza y deja la inquietud, su mente todavía se mantiene molesta, a fuego vivo. “ sobre lo que me preguntaste, sobre creerte… por supuesto que no te creería. ¿piensas que después de contarme todo esto… te voy a seguir el juego de que era todo mentira? ” dijo, frunciendo el ceño. “ y es lo que debieron hacer ellos. ” no había forma de que pudiese borrar el incipiente disgusto que sentía para con la familia del contrario, no importaba cuanto hyungu quisiese ponerse en el papel de incordio para con ellos. ese tipo de funcionamiento no cabía en su cabeza en absoluto — le parecía, cruel, dañino, e injusto. todo en ese relato no era más que injusto. “ al menos… ” dice, su tono de voz suavizándose por breves segundos. “ al menos lo que pasó esa vez… no fue del todo mal. a pesar de que no empezamos bien, a pesar de que te golpeé, o que me dijiste cosas como esas, fue por eso que pude conocerte más. y, a pesar de que tus padres son como eso, al menos hicieron una cosa bien: estás aquí por ellos, ¿no? yo… estoy feliz de que estés aquí. ” le dice con total honestidad, con una sonrisa apenas visible en sus labios mientras un índice le apunta justo sobre la frente. al menos, ahora cree ser capaz de ver las cosas de manera diferente… y puede entender, también, porque el otro parece encontrar ciertas similitudes entre él y esa chica cuando se trata de reaccionar ante personas que los desafían. él mismo está seguro de que si alguien cuestionase cosas que cree fervientemente, también querría demostrar que lo que pensaba era lo correcto, que no se equivocaba del todo — lo hizo así una vez de todas formas, se aferró a sus ideales una vez y sufrió un dolor inimaginable. pero si llegaba a cometer una imprudencia, jamás podría pedirle a alguien que lo siguiese en el camino. y eso es lo que le molestaba de esa chica, incluso si imagina que, talvez, era un intento desesperado de sentirse menos sola y arrastrar a quien — imaginó — pensaba que era como ella, que se sentía justamente como ella, o que la entendía. quizás de eso se trataba su amor por hyungu también: se aferró porque creía que era el único que la comprendía, se cegó a sí misma y se llenó de expectativas, contaminando su relación en el proceso. talvez rieun pensó, inocentemente, que si este la aceptaba, aceptaría cualquier cosa que viniese de ella, así que la decepción fue grande cuando la persona que pensó que la quería tal cual era le dijo las verdades a la cara, haciéndole ver que en realidad no aceptaba todo de ella. probablemente, impulsada por la sensación de volver a sentirse sola y de demostrarle a hyungu que sus decisiones eran las correctas, casi como una forma de obligarlo a aceptar esa única parte que este había rechazado, se precipitó e hizo las cosas de esa manera. quería demostrar, talvez, que no se equivocaba — que ser ella misma era la mejor elección. y en búsqueda de eso, terminó sellando su destino. pensándolo de esa manera, e incluso si la ireun de la historia le irritaba, también sentía lástima por ella, pesar por lo que le había ocurrido. al final, el responsable de toda esa situación no era ella, ni hyungu; ambos eran solo culpables de sus propios errores — no del cuadro completo. cada pequeña cosa — la indiferencia de sus padres, las expectativas de otros, la burbujeante y cada vez más agobiante sensación de soledad y las ansias de querer ser aceptado por alguien acabaron desencadenando un escenario así de lamentable, algo que no debería haber ocurrido en lo absoluto. exhala pesado una vez más cuando logra salir a la superficie después de sumergirse en ese mar de ideas y, de pronto, se sorprende al percibir algo atrofiándole la garganta, como un peso que no le permite respirar apropiadamente. la sensación incómoda, asfixiante, se expande sin fin dentro suyo, lo colma hasta hacerle temblar, pero, por suerte, ya tiene envuelto en un abrazo al otro cuando los efectos de esas emociones se hacen más fuertes. quizás es incluso por eso que termina haciendo aquello, que se impulsa a abrazarlo estrechamente, que lo quiere cerca y lo cobija cerca suyo. porque no quiere que esté solo, no quiere que hyungu se sienta solo, incluso si parece acostumbrado a esa soledad, incluso si parece bien con ella. quiere llegar hasta lo más profundo de su ser y abrazar su existencia por completo, pero sabe que no puede hacer más que esto, que rodear su cuerpo y no soltarlo, sostenerlo tercamente. niega con la cabeza cuando escucha aquellas palabras, situado en un silencio donde ha dejado de responder desde el momento en que el mayor ha pronunciado la última oración concerniente a rieun, embebido en sus propias reflexiones. pero es inevitable que quiera decir algo cuando lo oye afirmar eso, y en lugar de soltarlo, de dejarlo ir, solo se deja conmocionar más por ese sentimiento que sacude su sistema entero. niega entonces más fuerte que antes, y lo mira a los ojos. sus orbes cristalizados brillan, en respuesta a los estímulos de sus propios sentimientos que solo quieren ser desencadenados. “ ¡no es eso! ” exclama, casi por impulso. “ no lo pongas como si sintiese lástima. no… no es eso. no digas eso, no digas cosas como esas, ” reitera, y antes de que el otro pueda seguir hablando, lo abraza más fuerte que antes, hunde la cabeza impropia en su pecho, se aferra tanto como puede a ese cuerpo, como si soltarlo significase volver a sentir el frío entumeciéndolo hasta la punta de los dedos, congelando su propio corazón. “ a mí — a mí no me importan ellos, todos ellos me dan igual. si se sintieron heridos por ti, si están enfadados, ofendidos… ¡no me importan! ¡que se vayan al diablo si es por eso, cada uno de ellos! ” exclama, y entonces, en medio del abrazo, sus dedos se enredan en el cabello ajeno, su rostro inclinado para ver mejor el contrario. “ a mí me importas tú, hyungu. ” es entonces que, sin poder ser contenido ni un minuto más, finalmente sus emociones se liberan a través de lágrimas que fluyen desde sus ojos y dejan un camino cristalino por sus mejillas. lágrimas de tristeza, de frustración para con todos ellos, de rabia con la situación, un sin fin de emociones que no han dejado de aglomerarse dentro suyo quién sabe desde hace cuanto tiempo — quizás sean incluso sensaciones que asfixió para seguir adelante desde el momento en que todo se arruinó y no sabía la condición en la que se encontraban las personas que más le importaban, obligándose a sí mismo a continuar, a seguir adelante. son lágrimas que no ha podido llorar y que finalmente puede expresar abiertamente, cayendo justo sobre el rostro ajeno debido a la proximidad en la que se encuentran. “ ¿realmente no te sentiste solo? no me has respondido, ” sus labios se fruncen, y es ahí que la prisión que forman sus brazos en torno al otro, negándose a aceptar su consejo de dejarlo tomarse un tiempo para pensarlo, lo envuelve con más ansias, porque no lo quiere dejar ir, porque no quiere que nunca más piense que está solo, o que está bien si está solo. incluso si es una tarea difícil. se remueve solo un poco para que su cabeza se apoye justo sobre la otra, su mejilla acariciando justo por encima de él, los cabellos ajenos haciendo cosquillas en la zona conforme el líquido translúcido de sus ojos sigue cayendo, inevitablemente, llorando por él, por todo. “ yo… yo no quiero que estés solo… así que déjame estar contigo. ” murmura, la piel de su mejilla frotándose justo sobre su cabeza. “ si no tienes un lugar donde volver cuando te equivoques, o cometas errores, o hagas algo que piensas que está mal… si no tienes a nadie que te regañe, o te acompañe, o te escuche… entonces déjame tomar ese lugar. ” le pide, sin soltarlo. no lo deja ir en absoluto, no le permite volver a enfrentarse por su cuenta al frío. no está dispuesto a permitirlo.
siempre que ha escuchado a qing hablar de sus padres ( siendo su madre, entre ambos, la más mencionada por él ), ha creído percibir cierto orgullo o cierta admiración en el discurso contrario. considerando que ese sea el caso, no puede darle un significado negativo a la comparación que lo convierte, a los ojos contrarios, en una persona que piensa de una manera similar a ella. ‘ si tu madre piensa como yo, tal vez no estoy tan equivocado ’ concluye. contrario a lo que ocurre en el caso propio, los conocimientos e ideologías de la madre de qing han de tener su base en la experiencia de vida, un trasfondo más profundo, más amplio, que tal vez le resta probabilidades de encontrarse equivocada. en el caso propio, puede que su vida esté cargada de sucesos y experiencias que no podría minimizar o considerar insignificantes a la hora de analizar qué es lo que ha moldeado su mente para que funcione de la manera en que lo hace actualmente, pero continúa siendo una persona que apenas supera la mayoría de edad, que ha vivido quizás tan sólo un cuarto de lo que se espera que dure su vida, y que todavía tiene mucho por aprender. no podría considerarse, en niveles de madurez o de sabiduría, a la altura de alguien como la progenitora contraria. guarda silencio y, casi sin darse cuenta, baja la mirada — aquella escena a la que él resulta inevitablemente ajeno, logra cobrar vida en su mente; lo habría imaginado actuando precisamente de la manera en que él se describe, temiendo primero por los demás y después por sí mismo. sabe que mientras su primer reacción habría sido el buscarlo y cerciorarse que está bien, la de qing habría sido correr a ofrecerse de escudo humano frente a otras personas, como si su vida no fuese tan vulnerable como la del resto, como si al asegurarles la vida no estuviese casi entregando la propia. alza la mirada cuando lo escucha mencionar que alguien más lo detuvo, del mismo modo en que lo habría hecho él de encontrarse a su lado, y resulta imposible no reparar en la abrasión que decora la piel de su mejilla cuando es la mano contraria la que viaja hasta ahí, aparentemente, de manera inconsciente; resulta difícil, también, que las dudas y preguntas no se formen en su mente ante aquel gesto que encuentra tan curioso. hasta ese entonces no había considerado aquello como algo distinto a las marcas de guerra que cada uno de ellos porta — el recuerdo de una noche para el olvido, obtenido en plena huida, o tal vez en el mismo campo de batalla. ahora, sin embargo, no puede evitar sentir curiosidad al respecto, desear saber cómo o qué ha provocado aquella marca sobre el rostro contrario. es fácil que sus ideas se vean interrumpidas ante la reflexión que comparte qing, una que coincide con la propia, y que por ende consigue sorprenderle. saber que es felicidad lo que el contrario cree haber obtenido del hecho de sobrevivir, quizás a cambio de renunciar a la idea de servir de ayuda a terceros, le trae mucha tranquilidad. despierta en hyungu un alivio que qing probablemente ni siquiera se sospecha capaz de provocar con aquellas palabras, porque tal vez desconoce la tortura que le representa la idea de ir en contra de su felicidad al momento de buscar por la suya propia — porque siempre ha considerado que el priorizar la vida contraria por encima de las demás resulta un acto egoísta, ya que nunca lo había escuchado decir, como en ese momento, que a pesar de sobrevivir cuando tantos otros no lo lograron, estaba feliz de contar con la posibilidad de seguir viviendo. ‘ es bueno saber que te sientes de ese modo ’ asegura, observándolo. ‘ ya te dije antes que tu vida, para mí, resulta una prioridad — pero odiaría saber que al obtener la chance de continuar viviendo, tú... no eres completamente feliz ’ además, le causa rechazo ( o temor ) pensar que lo odiaría a él también por asegurar su bienestar. ‘ no sé quién te ayudó a salir de ahí, pero no lo odies demasiado — yo... le estoy agradecido ’ aunque no tenga nada que ver con él, aunque, seguramente, lo haya hecho en su totalidad por qing, o tal vez por sí mismo. a medida que lo escucha hablar, siente gestarse una emoción que no sabría definir con precisión, tal vez es entusiasmo, o tal vez algo más grande, que consigue que su corazón se alborote en su pecho con una calidez que marca la diferencia con cualquier otra emoción reciente. si piensa en la última vez que se sintió de ese modo, tal vez debería viajar demasiado tiempo hacia el pasado, y es que cualquier situación precedente creada por el contrario parece haber ocurrido varias décadas atrás. duda un momento antes de responder a sus palabras, tal vez porque no sabe muy bien qué decir, o tal vez porque se encuentra demasiado impresionado — como primer respuesta. opta por dirigir una de sus manos hacia el rostro contrario, permitiendo que sus dígitos rocen delicadamente la piel de su mejilla, ahí donde el recuerdo de un golpe tiñe su piel. ‘ no me gustaría ser un error en tu vida ’ finalmente contesta. porque es ese, quizás, su principal temor, aquello que busca prevenir con tantas ansias — y no se trata, siquiera, de una cuestión de orgullo, no es el impacto que genere en la vida contraria lo que le preocupa, porque qing bien podría decidir que lo que siente no es algo tan grande como en ese instante quizás le parece, y hyungu podría aceptarlo. no podría, sin embargo, tolerar el mirar en aquel par de ojos y encontrar en ellos el mismo rencor con el que tantos otros lo miran; detestaría ganarse en la vida contraria un lugar similar a ese que ocupa en la vida de las personas que alguna vez lo quisieron, o que alguna vez creyeron hacerlo — se reconoce, de por sí, propenso a convertirse en una decepción. si en alguna ocasión se afirmó conforme con la idea de ser alguien que pudiera estar ahí para él, no necesariamente como una presencia permanente, sino tal vez como una opción a la que recurrir cuando los problemas llegaran, una compañía con la que contar cuando las cosas no marcharan hacia buen rumbo, o incluso un par de brazos que lo sostuvieran o lo contuvieran cuando él así lo precisara, no fue por preferencia, ni por miedo a vivir una experiencia nueva, sino porque creyó que siempre que existiera entre ambos una distancia prudente, no existiría para qing el deseo o la necesidad de arrancarlo de su lado si ( o cuando ) lo reconociera distinto a eso que buscaba o quería para su vida. mientras menos significara para él, menos necesitaría apartarlo, menos importaría si en verdad no era lo que él esperaba, menos rechazo le provocaría su cercanía. sin embargo, en un parpadeo se había convertido en alguien que qing juraba importante en su vida, de un momento hacia el otro había sido inútil que considerase prudente mantener cierta distancia, porque casi sin notarlo se habían unido, estaban tan cerca del fuego como para quemarse, y él había sido el primero en reaccionar apartándose justo cuando creía que aquel fuego los abrasaría. sin embargo, entiende ahora muchas cosas que el pánico pasado no le permitió comprender, porque a fin de cuentas actuó como pudo, como creyó más prudente y necesario para el momento, aun cuando todavía no entendía en plenitud esos conflictos internos que se habían despertado bruscamente en su interior. y no habría llegado a ese punto de comprensión si no hubiese atravesado aquel camino de dudas, miedos e incertidumbre — cuando mira hacia atrás, y si bien lamenta haber puesto al contrario en la posición en la que está ( o estuvo hasta entonces ), no encuentra arrepentimientos. ‘ — haré... lo que sea necesario para no serlo ’ promete. y aquella mano que mantiene en la mejilla contraria se desliza entonces hacia su mentón; por eternos segundos se dedica a observarlo, sintiendo nacer en el centro de su pecho un impulso que casi se ha convertido en necesidad, pero que decide, otra vez como tantas en el último tiempo, posponer el deseo de dejarse llevar por él. las palabras contrarias le sirven de recordatorio, lo mantienen con los pies en la tierra y con la concentración en aquellos sucesos que repasan. ‘ creo que... sentir culpa sólo hace que me encuentre un paso más alejado de ser un psicópata — no me convierte en una mejor persona ’ pero podría ser alguien peor, de eso no cabe duda. podría ser, también, alguien como sus padres, tan ignorantes del mal que provocan como para ni siquiera contar con la opción de sentirse culpables por ello, completamente seguros de que actúan por el bien mayor: el propio. es de eso que huye, y es por eso que juzga con tanta dedicación sus propias acciones, tal vez se aferra a esa culpa porque por mucho tormento que traiga a su vida, por lo menos sirve de recordatorio constante de cuán distinto es de ellos. y cuando las similitudes resultan, en ocasiones, aterradoras, es importante recordarse y reconocerse diferente. ‘ puede ser ’ admite, porque esa había sido una de las hipótesis consideradas a la hora de analizar el por qué de aquel nuevo boggart. por qué aparecía de repente, por qué cambiaba, por qué de nuevo ella. ‘ no existen motivos que expliquen que se haya convertido en mi miedo ahora, sin embargo. por el contrario, empezaba a pensar que me acostumbraba a vivir con su fantasma siguiéndome a todas partes ’ muerde su labio inferior tras decir aquello. si bien ha sido esa la forma más apropiada que ha encontrado de describir la presencia de rieun en su vida, el hablar de ella como si fuese un ente que ya no forma parte del mundo terrenal consigue que se recuerde esa duda que todavía persiste en su ser: ni siquiera sabe si ella todavía está viva. el silencio contrario y aquello que cree leer en la expresión de su rostro consigue que sus brazos busquen rodearlo, atraerlo hacia él, como si quisieran revivir esa cercanía que él mismo había necesitado romper un instante atrás. entiende, entonces, que compartirle sus problemas y preocupaciones ha ocurrido de una manera quizás demasiado literal. siente como si ese peso que siempre ha cargado dentro suyo hubiese conseguido, en parte, caer sobre qing; y tal vez es desde ahí que nace esa necesidad de traer la calma de regreso a él, tal vez pretende volver a ser el dueño completo de todas aquellas preocupaciones. le sorprende, por ello, descubrir que lo que realmente le acompleja es el sentirse identificado con aquello que le ha preguntado. su mirada desciende mientras parece detenerse de lleno justo ahí, intentando descubrir a qué se refiere, rebuscar en su memoria por el recuerdo de alguna historia que pueda relacionar con lo que qing le dice, y descubriendo que no hay nada como eso. ‘ ¿qué fue lo que esa persona hizo? ’ cuando falla en encontrar una respuesta, vuelve a mirarlo, en un intento de que sea él quien se lo diga. busca saberlo, tal vez por un interés que se aleja un poco de la conversación que sostienen; simplemente porque quiere conocer todo eso que todavía no sabe de él, porque quiere conocerlo más a fondo también. más allá de los motivos de aquella persona que menciona qing, y aun si fueron tan egoístas como los propios o como los de sus padres, el contrario se aleja demasiado de lo que él o su familia son — por supuesto que alguien como él representaría un cambio en la ecuación, por supuesto que el resultado sería distinto cuando él estuviese involucrado, porque a diferencia de lo que ha ocurrido en el caso propio, existe entre ellos una persona a la que realmente le importa la otra parte, y ese es qing. ‘ yo me preocupo por mí ’ contesta, sin que se le presente siquiera la chance de dudar. ‘ eso es lo que ocurre en mi relación con mis padres — yo no me preocupo por ellos, ellos no se preocupan por mí... y cuando lo ves de ese modo, no resulta tan injusto, ¿verdad? ’ lo considera irresponsable por parte de ellos, traer una vida nueva al mundo y desligarse de ella casi inmediatamente después — innecesario, evitable. y aun así, nunca ha renegado el hecho de existir o de vivir, ni siquiera ha lamentado el contar con dos padres que eligieran lanzarlo a descubrir el mundo por sus propios medios, porque es ahí en donde ha encontrado la chance de vivir algo distinto y de mantenerse puro en esencia, completamente él. ‘ no creo que ellos sean buenas personas, tampoco — sólo pienso que, para lo que son, y para lo que es nuestra relación, el modo en el que actuaron me parece... simplemente lógico ’ muy cuestionable, pero con completo sentido, desde su punto de vista. y por supuesto que el que sea lógico no lo hace mejor, pero al entenderlos resulta más fácil que sus acciones pierdan peso ante él, lo salva de colocarse en esa posición de victimización que siempre ha creído inútil, una manera de estancarse y exigir que otros se responsabilicen por ello y lo rescaten — prefiere sentirse libre, liberarse por sus propios medios. guarda silencio mientras lo escucha analizar y cuestionar en voz alta todos aquellos conflictos que halla en la historia que le ha relatado, todos los puntos en que parece no coincidir con sus padres, y no puede realmente compartir ese sentimiento que parece intensificarse cada vez más en el contrario; tal vez precisamente por eso, porque el verlo inquietarse y molestarse provoca en él algo completamente distinto, que se refleja en la manera en que sus dígitos regalan mínimas caricias en aquel punto de su espalda en el que cómodamente descansan. ‘ nunca hice nada por ellos, yo... sólo dejé que sacaran provecho, porque realmente no me importaba si la usaban a ella o a su familia ’ sus palabras fluyen con una tranquilidad que contrasta con los ánimos contrarios ( y que resulta ajena, incluso, a lo que le confiesa ), tal vez porque pretende transmitirle esa misma tranquilidad y evitar así que se deje agobiar demasiado por la situación. muerde su propio labio inferior en tanto niega, como si renegase ante la idea de considerar triste aquello que ha vivido. ‘ la soledad sólo es aterradora cuando la alternativa es mejor — que todas esas relaciones tuvieran un fin fue... como quitarme un peso de encima ’ como atravesar un momento que siempre creyó que llegaría y que finalmente había llegado, liberándolo, y a la vez empujándolo hacia aquella tormenta que llegó después y que, todavía, de vez en cuando renace. ‘ pero también... no puedo decir que estuve completamente solo ’ aunque la persona que le ayudó no sea alguien que todavía conserve en su vida, o que alguna vez haya tenido planes de quedarse en ella, está seguro de que las cosas no habrían sido las mismas si él no hubiera estado ahí. la postura que qing toma respecto a lo que le ha comentado consigue que hyungu lo observe con notable curiosidad; conocer su opinión al respecto, la manera en que él decide juzgar las acciones de rieun, inevitablemente lo llevan a enfrentar un matiz de su personalidad que quizás nunca antes ha estado tan claro como en ese momento. ‘ ¿en verdad... quieres que piense de ese modo? ’ no puede evitar preguntarse. su mirada evalúa el rostro contrario, aun cuando el deseo es tener una visión más clara de lo que ocurre en la mente contraria, de las ideas que cruzan por su cabeza, de lo que motiva sus palabras. ‘ esa sería una forma muy... egoísta de ver las cosas ’ remoja su labio inferior, en eso que desciende la mirada, tratando de recordar una de las últimas charlas que sostuvo sobre aquel tema. las palabras de qing llegan a mitad de ese proceso, uniéndose a las otras ideas en lo que se esfuerza por hallar el punto de vista más acertado con el que alguna vez se ha juzgado aquella situación, pero es ahí que siente las manos contrarias posándose sobre sus mejillas. el tacto lo lleva a detener cualquier pensamiento y en cambio opta por observarlo a él, a aquel par de ojos oscuros que parecen clamar por su atención. de alguna manera, aquellas palabras y que sea él quien las pronuncia consigue generar ese click en su cabeza. ‘ ¿recuerdas cuando me pediste que... me responsabilizara por haberte besado? ’ murmura, de repente. ‘ ¿no crees que debí responsabilizarme, también, por lo que ella sentía por mí? ¿por la confianza que ella me tenía? ’ se reconoce completamente incapaz de haber considerado aquello como una posibilidad en el tiempo en que se conocieron; tal vez sólo después de ella había aprendido a no subestimar la fuerza o el poder que guardaban los sentimientos que motivaban a los demás, y sólo ahora era capaz de reconocer su importancia. ‘ yo... tal vez la abandoné, como mis padres lo hicieron conmigo, y como tú no quisieras hacer con la persona que te decepcionó a ti ’ había sido irresponsable, sí. había permitido que ella lo quisiera, que se encariñase con él, que lo creyera capaz de salvarla y apiadarse de ella cuando más lo necesitaba. la había culpado a ella, por ser demasiado ingenua, por no descubrir a tiempo que no era la clase de personas que habría dejado de lado su orgullo o sus motivaciones caprichosas para ayudarle — pero había sido él quien le había permitido engañarse; aquello no había sido sino el producto de sus propias acciones. por un instante más se dedica a observarlo, habría imaginado aquel juicio que cae sobre rieun cayendo, también, sobre sí mismo. y se pregunta cuánto hay de objetividad en que no pueda juzgarlo de la misma forma, determinar que, en mayor o menor medida que el resto de los implicados, actuó mal y es ciertamente culpable. tal vez reprochar aquello sería lo más lógico, pero no puede hacerlo cuando la postura de qing no despierta en él ningún reproche; ya le ha recriminado demasiado que lo quiera, y por mucho que se oponga a esa idea, no puede decir que no le gusta que lo haga. sus brazos se ajustan alrededor de él, y es por iniciativa propia que decide hundir su rostro en el pecho contrario. ‘ ya no pienses más en ellos ’ le pide, por su parte sintiendo que no tiene caso continuar dedicándole sus energías a personas que ya no forman parte de su vida, sobre todo cuando todo lo que ha ocurrido no tiene solución — y cuando no está en sus planes volver a saber de ellos. ‘ mhm, porque tal vez me conoces un poco mejor que mis padres ’ contesta, apartando levemente su rostro de él, y permitiéndose volver a conectarse con lo que los rodea, en un intento por alejar su mente de las ideas que fluyen sin descanso gracias a la conversación que mantienen. no tiene caso pensar en eso, se repite, porque es un desperdicio de esas energías que en ese momento le resultan de vital importancia. ‘ así como tú no creerías que lo hice, aunque afirme que es así, ellos no me creerían que no lo hice, ni siquiera aun si los jurase por... ti ’ dice, y vuelve a posar la mirada sobre él. puede que tampoco encontrasen fidedigno un juramento en el nombre del contrario, que considerasen que su interés en qing no difiere mucho del que alguna vez lo acercó a rieun, que representa para él el mismo peligro que alguna vez representó en la vida de ella, porque también desconocen cuáles pueden ser los motivos por los que qing es simplemente el candidato perfecto para convertirse en alguien que hyungu pueda atesorar de la manera en que lo hace. cuando lo mira en ese momento, por ejemplo, podría ser evidente para cualquiera que lo conociera que se encuentra simplemente deslumbrado por causa de él, por la manera en que aquellas palabas lo atacan y lo envuelven en una calidez en la que consigue sentirse seguro, refugiado, tan a gusto que la idea de apartarse le genera rechazo. se notaría a leguas que aquello que hay en su mirada en ese momento, no existía con ella, y no existió nunca con nadie más. ‘ si todo lo que ocurrió... fue lo que hizo que pueda estar aquí, contigo, entonces... me alegra que ocurriera ’ se siente, tal vez, en ese punto de la historia que inconscientemente ha buscado al optar por seguir adelante, ese en el que las cosas del pasado han perdido completo sentido porque ahora toda su vida se desenvuelve en torno a personas y experiencias nuevas; es la misma sensación que lo invade ahora, que el tormento de la montaña parece convertirse en un asunto del pasado, que ha dado lugar a que en ese instante pueda sostenerlo en sus brazos y sentirse contenido por los de él, otorgándole al momento un valor incluso más alto del que ha tenido en cualquier instante pasado. siente que su cuerpo se tensa levemente ante la mención de aquella palabra que le genera tanto rechazo; siempre ha sido difícil para él distinguir la empatía de la lástima, saber reconocer cuando aquello nace de sentir como propios sus pesares, y cuando lo coloca en el lugar de una víctima, de alguien que ha resultado desdichado y no de alguien que ha provocado su propia desdicha. pero resulta sencillo entender el punto de vista contrario, comprender que si es él quien le importa, será la víctima sin importar qué, porque lo que le ha tocado vivir es real, porque ( merecidos o no ) sus pesares existen, y para alguien a quien le importa su bienestar, es difícil no sentir rechazo ante lo que atente contra ello. ¿y cómo puede luchar contra eso, si en realidad no es algo que le genere rechazo? ¿cómo puede renegar ante la idea de ser egoísta, otra vez, al permitirle pensar de ese modo? no puede recriminarse a sí mismo por querer algo que tal vez resulta para su propio beneficio, cuando qing parece desear que lo acepte, cuando asegura una y otra vez que es feliz cuando está con él. cuando lo mira, en ese momento, está tan dominado por la intensidad de todo aquello que se ha despertado en él, que no consigue formular respuesta alguna a sus palabras. antes, se vuelve testigo de la forma en que sus ojos brillan ante la presencia de un inminente llanto, y se queda estupefacto al descubrir que sus emociones parecen desbordarlo. es capaz de reconocer que lo ha empujado hasta un límite, que ha representado para él tal vez lo último con lo que ha podido sobrecargar a una mente ya agotada y golpeada por todo lo que le ha tocado vivir recientemente, y de inmediato decide que es hora de ponerle un fin a aquella charla. sin embargo no consigue reaccionar antes de que aquel sostén a su alrededor se afiance, y no ofrece resistencia a la cercanía, se permite hundir el rostro en su pecho otra vez, y se aferra a él, permitiéndole elegir cómo expresar lo que le ocurre. un suspiro se gesta en su pecho por la situación que los envuelve, llevándolo a nutrirse de oxígeno en una profunda inspiración, que inevitablemente llena sus sentidos de él; su perfume, su calidez, el peso de su cuerpo recargado sobre sus hombros. se vuelve más consciente de aquella persona a la que se abraza, así como de sí mismo, y es por ello que sus manos se cierran y atrapan, al empuñarse, la tela de la ropa contraria, demostrando cuánto quiere, en ese instante, aferrarse a aquella existencia que significa tanto para la propia. por largos segundos parece centrarse en esa sensación de tenerlo junto a él, y aunque no responde a sus palabras, aunque el sonido de su voz, o la vibración que percibe en su pecho ante cada palabra que pronuncia sólo contribuyan a mantenerlo en ese lugar en el que se considera refugiado, lo escucha con atención. se aparta apenas lo suficiente para observar su rostro, e incluso entonces, se dedica a observarlo por un momento más, apreciando los vestigios de aquel llanto, que a pesar de representar una escena que no le gustaría ver repetirse, no puede evitar encontrar tan bonita como todo lo que relaciona con él. ‘ no me importa estar solo ’ contesta con calma, en eso que una de sus manos ascienden hasta el rostro contrario para borrar el camino que las lágrimas han trazado por sus mejillas. ‘ pero estar contigo... ’ murmura, deteniéndose a mitad de la frase como si volviera a distraerse observándolo. después de un instante busca una nueva proximidad, acercando su rostro al contrario, permitiéndose percibir el cálido cosquilleo de su respiración contrastando con la frialdad que percibe en cada pequeña inspiración, sentir la suavidad de su piel rozando la punta de su nariz. y sólo ahí, cuando está tan cerca como parece necesitar para sentirse casi satisfecho, finalmente acaba aquella frase. ‘ — eso me atrae mucho más ’ afirma, con total seguridad, porque de eso nunca han existido dudas. pero en aquello que afirma, el traer dolor o tristeza a la vida contraria queda fuera de todo plan, y con esa idea en mente, como si deseara disculparse o compensarlo por aquello, es que en un gesto delicado, presiona sus labios levemente sobre su mentón, mientras lo observa. apenas un momento después, busca repetir el mismo gesto, pero esta vez pretende alcanzar sus labios, sentirlos sobre los propios como en tantas ocasiones pasadas ha deseado hacerlo, como incluso instantes atrás quiso sentirlo, en cada oportunidad optando por contenerse. y ahora no resulta muy distinto, también aspira a ser un gesto contenido, delicado, efímero, casi como si lo hiciera con cierto cuidado, deseando descubrir si él está bien con ello. ‘ si estás seguro de que no necesitas pensar más en todo esto, entonces... deja de pensar ’ murmura, volviendo a observarlo. ‘ te prometo que yo dejaré de hacerlo también ’ y ahí dibuja una pequeña sonrisa en su rostro, porque es inevitable recordar todas las ocasiones en que le pidió que lo hiciera, y es ahora cuando se siente finalmente capaz de poder obedecer a ese pedido. ha decidido, después de todo, que dejará de cuestionarse todo aquello que quizás todavía no lo convence, porque se siente en condiciones de tomar esos riesgos que aun siente presentes, y porque no quiere que sus propias inseguridades acaben afectándolo otra vez; está dispuesto a hacer lo posible para que aquello no vuelva a suceder.