Se sobresaltó ligeramente al escuchar al muchacho ya que pensó que se trataba de un prefecto o profesor que pensaba castigarla por su pequeña trampa, pero por suerte no era el caso. le sonrió y aceptó la bufanda, colocándola sobre su varita de modo que pareciera que en realidad la tenía sobre sus piernas—. Gracias. De todas formas no van a atraparme, y si lo hicieran dudo que puedan tomar venganza o algo por el estilo —replicó, portando una sonrisa arrogante en sus labios.
— ¿Venganza? Probablemente te llamarán gorda o tratarán de bajarte con algún insulto estúpido, esa será su venganza; pero de todas formas me encanta este tipo de bromas, los vuelve locos, así que por favor continúa, si se te escapa algún "reducto" a sus escobas sería todavía mejor, Amelia. — Guiñó su ojo y apoyó sus codos sobre las gradas, para relajar su cuerpo mientras miraba a muchos amigos jugar.



















