El sol está caliente, quema, quema con gran intensidad, quema como si mañana fueras a morir, pero cuando llega el mañana te das cuenta que ningún rayo de su luz te mato, ahí estás, un día más para volver a ser quemada. Pero si me preguntaran que es lo que más quema, no diría el sol, diría que lo que más me quema son tus ojos sobre mi, tus dedos cuando acarician mi cuerpo, eso sí que quema, no se compara con el calor del sol, lo que tú irradias es realmente calor, un calor que quema pero con esperanzas de un mañana, quema de una forma en que notas que mañana va a quemar aún mejor, y lo ansías, lo deseas, deseas ser quemada por sus yemas, deseas que en un roce todo el frío y la oscuridad desaparezca, como si nunca hubiese existido, porque nada ilumina y quema como lo haces tú.