En mi mente habitan los recuerdos, recuerdo los lugares, sus sucias manos y su ser recorriendo cada centímetro de mi pequeño cuerpo, acabando así con mi inocencia y mi felicidad. Recuerdo cómo me tapaba la cara y cada maldita palabra para engañarme. Recuerdo despertar sintiendo su peso encima de mí, su fuerza, su respiración, su olor, y el dolor mientras fingía seguir durmiendo para que todo acabara rápido. Recuerdo vivir con ese miedo de dormir y que al despertar él estuviera ahí de nuevo. Recuerdo cómo esa niña que algún día fui no entendía qué pasaba y que prefería morir a seguir viviendo eso.















