Un día nos preguntamos del por qué de cada situación, ¿ por qué son cómo son y no cómo quisiéramos que fuese?. Un día lloramos, sufrimos, nos culpamos y reconocemos cada tropiezo. El tiempo y la voluntad nos regalan razones, respuestas y lo más importante oportunidad de crecimiento, transformaciones y mejoras. No nos convertimos en personas distintas porque nuestra esencia la debemos mantener, pero aprendemos a ser humanos mejores. Sentimos el dolor y nos damos cuenta que estamos tan vivos, como para caminar por la otra cera, deslacalzos, dispuestos a ser y sentir de otra manera. Te esfuerzas a hacer lo que más amas, renuncias a cosas, trabajos y personas. Los rencores y odios ya no existen en nuestra alma, para ninguno. Nos damos cuenta que cuando estamos tan solos, tú eres todo lo que necesitas, dejamos las preocupaciones a un lado, no nos interesa lo que piensen de nosotros, algún día quizás en el agujero de un corazón seas la persona favorita de alguien a su tiempo, y no necesitas hacer demostraciones, te crean o no. Eso está en cada ser, y en lo que sienta cada quién. Existen millones de personas que solo te señalan, pero le temen a pasar en frente de un espejo, le temen al tiempo más soledad, le temen a reflexionar sobre sus vidas, o cómo hay algunos que te inventan una vida, o un sin fin de palabras que nunca salieron de tu boca, o acciones, pero tampoco se atreven a preguntar. Y si algún día fallaste recuerda que existe algo llamado “tiempo para ti mismo” en el cual si estás perdido, la vida te da la oportunidad de encontrarte y reinventarte. Tienes derecho a sentirte orgulloso de ti mismo y de lo sumas cada día, Eso te hace increíble. Gracias a la vida por tanto.