Puedes amar a alguien hasta los huesos y aún así levantarte un día y soltarlo como se suelta una colilla de cigarrillo.
Puedes echar de menos a esa persona como si te faltara el aire cada día, y aun así sentir alivio al recordar que ya no está fastidiando tu existencia.
Es un juego extraño, esto de amar y soltar, extraño y, a veces, completamente liberador.
Pura maldad ❄️







