Te enteras por las redes sociales de que una amiga se fue para siempre... la amiga que amó la navidad, con la que coincidiste la última vez en un centro comercial y su abrazo te cubrió de calidez, la amiga cuya sonrisa está intacta en tu memoria, esa amiga que no veías con frecuencia por las circunstancias de la vida. Se fue una amiga que peleó hasta el último día contra su enfermedad... He llorado muchísimo por ella, por sus hijos, por mí, por todas las mujeres que, como ella, luchan a brazo partido contra el cáncer. Lloro por, no sé, porque me duele hasta lo más hondo sentir que no me la volveré a encontrar en Home Depot, en noviembre, buscando adornos navideños; porque su sonrisa no iluminará nuevas vidas, porque no conocerá a sus nietos.