Todo empezó por curiosidad, su luz la guiaba, sus palabras la arropaban, su risa la acariciaba. Las horas se volvieron días, los días se volvieron meses, los meses se volvieron hogar y refugio y calma, la calma se volvió amor, un amor bonito de sábanas blancas y flores en un jarrón; tenerlo se volvió gozo y vicio y deseo y otra vez calma..., se tuvieron, se comieron las ganas, creció el amor. Los veranos pasaron, las palabras se cansaron, las flores se marchitaron, se murió el amor.
Coos














