No quiero apagar mi oscuridad
Durante mucho tiempo pensé que sanar era dejar de sentir tristeza. Que algún día despertaría y todo sería luz. Hoy ya no lo creo.
Mi oscuridad también soy yo.
Es la parte que aprendió a sobrevivir. La que conoce el silencio. La que hace preguntas incómodas. La que escribe cuando todos duermen.
No quiero deshacerme de ella. Quiero aprender a caminar con ella.
Porque incluso la noche tiene estrellas. Porque el mar más profundo también refleja la luna. Porque las flores necesitan tierra oscura para crecer.
No soy una persona hecha de luz.
Tampoco de sombras.
Soy el lugar donde ambas aprendieron, por fin, a dejar de pelear.
Y desde que hicieron las paces...
Comencé a hacerlas conmigo.










