Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocamos, lo admitimos lo antes posible.
Una vez que hemos llegado hasta aquí, podemos mantener nuestra autoestima e incrementarla trabajando en forma regular el incorporar el proceso por el que hemos atravesado hasta este momento.
No lo hacemos para castigarnos ni para tenernos bajo un microscopio, lo que es constantemente crítico y degradante. Lo trabajamos para mantener la autoestima y la armonía en nuestra relación con nosotros mismos y con los demás.
Lo trabajamos para seguir en el Camino. Cuando surge un asunto o problema que necesita nuestra atención, lo identificamos y lo discutimos abiertamente, por lo menos con una persona segura y con Dios. Lo aceptamos. Estamos dispuestos a dejarlo ir. Le pedimos a Dios que lo aparte de nosotros. Tenemos un cambio de corazón al estar dispuestos a hacer cualquier reparación del daño que se requiere, a hacer lo que sea necesario para cuidar de nosotros mismos. A tomar una acción apropiada para resolver el asunto. Y luego a dejar ir la culpa y la vergüenza.
Ésta es una simple fórmula para cuidar de nosotros mismos.
Así es como somos cambiados. Éste es un proceso para curar y ser sanos. Éste es un proceso para lograr autorresponsabilidad y autoestima.
La próxima vez que hagamos algo que nos moleste, que sintamos que nos hemos salido del camino o que hemos perdido el rumbo, no tenemos que desperdiciar nuestro tiempo y energía sintiéndonos avergonzados. Podemos seguir. Dejar que se dé el proceso. Y pro-seguir con nuestra vida.
“Hoy practicaré ésto y todo lo que he
aprendido hasta ahora, como una
forma habitual de responder a la vida
y a mis asuntos, sabiendo que soy
libre de vivir, de permitirme a mí
mismo experimentar con la vida y de
experimentar la vida. Si pierdo el
rumbo, o si surge algún asunto que
exija mi atención lidiaré con ello a
través de lo aprendido en ésta re-
flexión”.
Somos falibles... ¡TODOS! Así que estemos al pendiente y si erramos el rumbo, rectifiquemos.
Es humano fracasar, volver a caer, y es también humano re-tomar el camino.
Presupuestemos el fracaso. No es que lo deseemos; pero todos sabemos POR EXPERIENCIA, que el factor error ¡existe!
SÍ podemos corregir, re-tomar, enmendar, re-mediar.
Sacudámonos la vergüenza y la culpa que podamos estar sintiendo y sigamos adelante con AMOR, INTENCIÓN y VOLUNTAD: tres grandes y amplios caminos…