Parpadeo
Abrimos los ojos, nacemos, creyendo que somos eternos. Al primer parpadeo, sabemos que no somos más que eso: un parpadeo. La inocencia se esfuma, el tiempo va muriendo, se nos escapa entre los dedos como la arena de un desierto en el que nos acabamos perdiendo, por mucho que huyamos de ello. Ojalá detener los pasos que me alejan de ese pasado; ojalá retener los pedazos de lo que un dÃa fue, de lo que un dÃa tuve. Ojalá volver a escuchar sus voces, ojalá no dejar nunca de escuchar la suya, ojalá no perderlo de vista entre las dunas. Pero es inútil luchar contra el tiempo, y más inútil aún intentar detenerlo. Lo único que sé es que debemos abrazarlo con fuerza, mientras aún sea nuestro.












