En el noveno mes del año, exactamente el noveno dÃa. Se despertó un alma pura, diosa de diosas. La próxima reina de las aguas, pensaban los aldeanos. Pero ella era algo más que solo una reina. Era una guerrera. Asà lo pensaba ella. No solo una corona y un pueblo la definÃan. Sino su fuerza y su valentÃa. Al enfrentar cada dÃa las atrocidades de su pueblo. Y siempre lo harÃa porque su destino estaba escrito por y para su pueblo.
-Destinyambar















