- porque te amaba... - confesé en apenas un susurro agudo -. Siempre te he amado
- hice mi mayor esfuerzo, Padme, lo hago, tu sabes que lo hago - expresó rápidamente, apretando los ojos y los dientes con fuerza. Repentinamente comenzó a sonar desesperado -. Pero no podré por siempre. En algún momento voy a ceder. En algún momento no me voy a aguantar y habré hecho lo mismo que hice con mi padre, lo mismo que tantas veces quise hacer con mi madre. No podré y te haré eso, ¿y sabes qué es lo peor? Que lo disfrutaré, que me gustará, porque la única razón por la que nunca dejé que nadie te lastimada, era porque deseaba hacerlo yo mismo. ¿Lo ves, Padme? ¿Lo ves ahora?
- Damián















