Soy la que no pertenece.
_ He vivido en tantos lugares que no soy nativa en ninguno. Ni siquiera en el lugar donde nací. —¿De dónde sos? Vos no sos de aquí. —¿De dónde eres? Tú no eres de aquí. —Where are you from? You're not from here. —Di dove sei? Non sei di qui. —D'où viens-tu? Tu n'es pas d'ici. —Woher kommst du? Du bist nicht von hier. El gesto que expulsa. O la rudeza de una curiosidad expresada de forma primitiva, sin cuidado. “No encajás en mi molde, así que te marco como ajena.” Lo dicen como si fuera una observación neutral, pero no lo es. Es la forma en que amurallan las fronteras de lo reconocible y lo desconocido. La forma en que alguien estrecho intenta decidir qué pertenece y qué no. El acento. Las palabras usadas. El lenguaje. Las pausas. El color de piel. El color de ojos. El color de lo que debe ser. “No sos de acá” no siempre significa origen. A veces significa otra cosa: no te reconozco autoridad, no te concedo voz, no acepto que sepas de esto más que yo, no tolero que exista algo fuera de mi molde. Y ahí queda claro que el problema nunca fue mi pertenencia. Fue su necesidad de reducir el mundo a lo que les resulta familiar. No me parezco a la caricatura que llevás en la cabeza y eso te confunde. Mi pertenencia no la define tu ignorancia ni tu necesidad infantil de meter a la gente en moldes. Yo no necesito que me reconozcas. Vos necesitás achicar el mundo hasta que te entre en la cabeza. Y como no encajo, me querés volver ajena. ¡Qué cosa tan pequeña'. Sos apenas otro prejuicio con voz. Porque lo que te pasa no es lucidez. No es percepción fina. No es verdad. Es otra cosa: una reacción vieja y rudimentaria frente a lo desconocido, a lo nuevo. Algo casi reptiliano. Detectás la diferencia y la tratás como amenaza. No entendés, no te ponés en duda, no ampliás tu idea de mundo: expulsás. Y yo no tengo por qué achicarme para caber en esa pobreza. Porque ahí sí, ahí no pertenezco.













