Uno pide naranjas, la otra limones: la anatomía de un mal liderazgo.
Es que no lo entiendes, estuve bajo órdenes día tras día. Estás preocupado por los gritos que te dan, y tú también estás asustada por cómo mantener todo a flote, porque con ustedes los roles se invierten. La mujer es la mente maestra detrás de la organización, mientras el hombre anda caminando de aquí para allá, realizando varias actividades para 'autorrealizarse', sin darse cuenta de que al final lo utiliza como ocio.
Hablo de dos personas; no son una pareja, comparten sangre, son hermano y hermana. Decidieron crear un negocio que a duras penas se mantiene a flote. No se dan cuenta de que mientras uno pide comprar naranjas, la otra pide limones. No quieren aceptar que se necesitan más manos.
Están tan predispuestos porque en los últimos años no les han llegado buenos trabajadores, que perdieron su capacidad de ser buenos líderes. Creen que dos personas pueden hacer la labor de seis, y a pesar de tener a alguien con un desempeño de 20 sobre 20 en el trabajo que realiza, lo sobresaturan de actividades.
Aunque quieren dar oportunidad a nuevas personas, se olvidan de que la gente ya no piensa como antes. Los nuevos buscan seguridad; por ende, necesitan a alguien que siempre esté detrás guiándolos hasta que agarren confianza. Sin embargo, al primer error que cometen, ya los están marcando.
















