Me quedé mucho tiempo en el mismo lugar esperando a que regresaras, años sentada en aquel sillón de la sala, de la misma casa, de la misma calle, de aquel sitio donde tú y yo compartimos un montón de cosas, un montón de experiencias y situaciones.
Sentada, en cruce de pensamientos, emociones y sentires. Otras tantas llorando, con noches de insomnio, con nostalgias y tristeza, con dolor y melancolía, sufrimiento y lejanía...
Pasaron los años y en tu ausencia alguien se acercó a mi, me enseñó que la vida es maravillosa y el amor aún más, me tomo de la mano, me invitó a caminar, otras tantas a volar y aprendí que el amar es de dos que se aman en cualquier situación y circunstancia.
Leregi Renga















