Jacques Ellul, en su libro Los nuevos demonios, habla del humanismo como “una ideología que es adoptada de manera incuestionable” por los hombres modernos que apenas saben que existe otra posición. Esta ideología define las perspectivas de la gente y gobierna sus mentes como una especie de verdad y ley natural. “Es la base para una visión del mundo que todos aceptan, para establecer un lenguaje común y una norma por la cual se juzga la conducta.” Ellul resume así el contenido de esta actitud y fe: “Primero que todo, el hombre es la medida de todas las cosas.” Segundo: “el hombre es autónomo.” Tercero: “el hombre es un ser racional.” Cuarto: el hombre es libre de escoger entre el bien y el mal, y al bloquear el error, la ignorancia y las pasiones, escogerá el bien. Quinto: “si el mal existe… no es culpa del hombre” sino de “las instituciones, la sociedad, la educación, el sistema económico (el capitalismo), la división de la sociedad en clases, la burocracia,” y así sucesivamente, pero no del hombre como tal. Sexto: cualquier cosa que sea normal es buena, y lo normal es lo que acepta la mayoría de nuestro grupo, lo cual “significa que en última instancia todo puede ser permitido.”

















