"No podemos como cristianos creer que el pecado del hombre sólo afecta su voluntad y no su razón. Claramente, un hombre ha caÃdo en todo su ser. La mente es tan propensa al pecado como la voluntad del hombre. Esto significa que no podemos pensar bÃblicamente y como cristianos y descuidar el hecho de que el hombre está en rebelión contra Dios. Esto significa que la razón del hombre es tan totalmente depravada, como lo es todo el resto del ser del hombre, es decir, depravación total, lo que significa que todo el hombre es infectado por su pecado. Es absurdo, y un error racionalista, asumir que la mente no hace más que procesar información. Podemos separar la ética y la epistemologÃa en el aula pero no en la vida. Cualquiera que crea que tal separación existe en la práctica es un buen candidato para comprar un ladrillo de oro. La filosofÃa escolástica siguió a Aristóteles en su confianza en la razón, y los filósofos protestantes que son racionalistas están en esta tradición y ajenos a la Reforma. El dios de los racionalistas es un Ãdolo hecho a su propia imagen, un dios que cumple con los requisitos de la razón del hombre. Algunos de estos racionalistas teológicos del siglo XX han tenido serios problemas mentales, lo cual no es sorprendente. Jugar a ser Dios sobre Dios es un juego peligroso. "
R.J. Rushdoony, "Una fe informada", vol. 3, pág. 824.