Mi parte favorita de escribir es beber. Sigo alimentando mi fuego aunque me quieran asustar con cenizas. Evito la luz con la misma eficacia con la que ignoro el discurso de las polillas. Todavía me jacto de que ninguna corbata me pudo atar. Tomé un whisky con cada una de mis soledades. No me arrastró la marea de ninguna de mis multitudes. Aún me oriento sin brújula ni norte, solo con amigxs y madrugada. Creo que no gané ni una batalla contra ningún enemigo o villano. No soy un ganador, ni resiliente. Soy uno que aprendió a sobrevivir a cada derrota. No forcé ningún límite, las líneas fueron las que me cruzaron. El agua me llega al cuello, la desesperación me coquetea desde cada propuesta laboral, la única fiesta de disfraces a las que voy son a las que me lleva mi currículum. Muchos armisticios pedían mi autoestima como rehén, me negué a todos. Logré mi paz sin pagar ninguna tortura, usé indiferencia con quienes no me importan y paciencia con quienes más quiero, hice las paces con mis contradicciones. Y al final de cada día me aferro a la misma esperanza: sigo inconcluso.
Acostumbradoalfindelmundolandia: linktr.ee/acostumbradoalfindelmundo










