http://restaurantehorcher.com/
Restaurante clásico en Madrid donde los haya. Horcher lleva casi 1 centenario abierto, y eso, en los tiempos que corren que giras una esquina y aparecen chorrocientos restaurantes nuevos y cierran otros tantos, es digno de admirar.
Como buen restaurante clásico aquí no existen las esferificaciones, deconstrucciones ni minimalismo, aquí uno viene a ponerse las botas con platos tradicionales alemanes.
Lo que sí existe es la temida etiqueta: a Horcher hay que venir bien vestido, elegante. Olvídate de pasar por aquí a comer después de venir de la piscina. Para los hombres nada de vaquero y camiseta, bueno o sí, pero con chaqueta y corbata, lo de ir hecho un adefesio entonces ya es cosa de cada uno. El 100% de comensales fieles del restaurante (con una media de edad en torno a los 357 años) vienen hechos un pincel. Para las damiselas, sin embargo, no se requiere ningún tipo de vestimenta, pero mira un día es un día, aprovecha para sacar esas joyas de la comunión que nunca te pones o la estola de piel que te regaló tu abuela y lleva mustia en el armario desde años intempestivos; y repito, aprovecha, que no en todos los sitios te ponen una sillita para dejar el bolso ni un cojín para apoyar los pies.
El restaurante consta de varios salones y un reservado en una planta inferior para celebraciones privadas.
Moqueta, paredes con paneles o enteladas, techos altísimos, grandes ventanales con cortinas de las que pesan, mesas siempre redondas con mantel de hilo, sillas de madera tapizadas, figuritas de Lladró, cuadros con escenas ecuestres y un siempre presente Baumkuchen a la entrada (su postre estrella; sí, ese que está escondido tras el pimentero) definen la decoración de Horcher.
Carta tradicional alemana y especialistas en caza en temporada, donde el plato más barato es un “simple” consomé al jerez por 20:
Así como es de clásico, la carta también se presenta de la misma manera; platos que parecen sencillos pero que llevan de fondo todo un trabajo y gusto por la buena mesa.
De aperitivo sirven lo de siempre:
Crudités de zanahoria y rabanitos en una cubitera con hielos, y mantequilla para acompañar al pan a elegir entre integral, de maíz y pasas o trigo.
y una mini quiche de bacon con una crema reducida de carne:
De primeros platos pedimos:
Steak tartar acompañado con patatas soufflé
Clásico, básico, delicioso. Color de la carne inmejorable, corte en tacos masticables y un aliño suave.
Fondos de alcachofa rellenos de setas
Ya sólo alimentan por el olor. Alcachofas tiernas y una crema de setas para untarse en ella.
Huevo poché sobre Kartoffelpuffer
Mira que he comido huevos Royale en mi vida, de todos los sabores y colores…pero este huevo supera con creces a cualquiera. Se sirve sobre un pastel frito de patata, una lámina de salmón y salsa tirando a la Holandesa pero que dista mucho de ninguna.
Fueron 3 bocados deliciosos. De esto que según vas comiendo se entremezcla el placer de saborear con la pena porque cada vez queda menos.
Si lo hubiese sabido antes este hubiese sido mi plato. Dios santo la salsa del stroganoff, tuve que preguntar que llevaba pero el camarero tras 3-4 ingredientes calló cual muerto: nata, mantequilla, lima, frambuesa y el resto es secreto de la casa.
El corzo se guisa con setas y va acompañado de pasta spätzle, un tipo de pasta alemana de textura esponjosa que elaboran también en el propio restaurante.
En una prensa de cobre, tras cocinar la perdiz, meten la carcasa de la misma y la prensan para que esta suelte sus jugos. Es un proceso curioso de ver, por ello lo hacen delante del comensal en una mesa auxiliar.
Una vez extraído todo el juguito, se calienta en un fogón y se sirve sobre la perdiz con puré de patata, de manzana, mermelada de arándano y lombarda.
Media perdiz breseada con pochas de Navarra
Este fue el plato que yo escogí. Me gusta la combinación de las legumbres tanto con carne como con pescado. En este caso era perdiz de nuevo.
Delicioso pero contundente. Es necesario comerlo rápido puesto que frío pierde.
Finalmente y aún estando rellena cual pavo navideño…los postres:
Obligatorio probarlo aunque sea una sola vez. Es básicamente un bizcocho cuya peculiaridad es la manera de cocinarlo: sobre un cilindro candente que gira sobre sí mismo colocado en forma horizontal se van virtiendo capas de bizcocho de manera que se va haciendo capa a capa y al corte aparecen los anillos, como si de un corte de árbol se tratase.
Una vez frío, se baña con un glaseado y se sirve con helado de vainilla, salsa de chocolate caliente y crema chantilly (nata)
Tarta de chocolate Horcher
Sobre esta tarta había oído hablar a una de mis “besties” durante años; ella la calificaba como su tarta de chocolate favorita.
Definitivamente no tengo amigas con mal gusto; es una tarta de chocolate digamos seca, no es un bizcocho, son capas de chocolate crujiente espolvoreadas con cacao en polvo. Tremenda.
Todo cuento tiene su fin, y el de este viene en forma de dolorosa…y ojo con ella que viene pisando fuerte:
Cierto es que precisamente barato no es, ni es para la mayoría de los mortales un sitio al que venir a comer todos los días, pero la calidad del producto, las elaboraciones que conllevan y un personal encantador hace que todo merece la pena. En ningún sitio se come comida tradicional alemana como en Horcher.
En ningún sitio se come como en Horcher.