No sé si la luna es también cuna de poetas.
En ti hay restos de estrellas, lagos de agua salada —esas Â
diminutas lágrimas que no alcanzo a ver—, trozos de cielo,
y una piel hecha para ser acariciada, para envolverme en ti.
Y, sobre todo, ese corazón grande, sensible y generoso que me
invita a quererte como te quiero.
Buenas noches amor.


















