«Aunque, considerado el gĂ©nero humano en conjunto, se encontrara que ha estado marchando todo este tiempo en direcciĂłn progresiva, nadie podrĂa asegurar que no sea ahora, precisamente, el momento en que, gracias a las disposiciones fĂsicas de nuestra especie, los tiempos comienzan a retroceder; y, por el contrario, tampoco en el caso de que fuera retrocediendo y acelerando su marcha a peor, podrĂamos asegurar que no se presenta un recodo en el camino (punctum flexus contrarii) en el cual, gracias a las disposiciones morales de nuestra especie, se enderezara su marcha para mejor. Porque nos las habemos con seres que actĂşan libremente, a los que se puede dictar de antemano lo que deben hacer pero de los que no se puede predecir lo que harán y que, en la misma sensaciĂłn de disgusto que les puede venir del colmo de mal, pueden encontrar un impulso para hacer las cosas mejor de lo que fueron antes. Pero “¡pobres mortales (dice Abate Coyer), entre vosotros nada hay constante sino la inconstancia!”»
Kant: «Si el gĂ©nero humano se halla en progreso constante hacia lo mejor» (1798), en FilosofĂa de la historia. Fondo de Cultura EconĂłmica / El Colegio de MĂ©xico, págs. 101-102. MĂ©xico, 1941.
TGO
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