Para Marga
Tu historia es triste y desconocida,
sĂłlo unos pocos lectores
saben de tu corta existencia.
Llena de soledad,
con arduas vivencias
y una melancolĂa poco comprensiva.
Dibujaste paisajes extraños querida Marga,
con tonalidades sombrĂas y mágicas.
Probablemente tallaras en piedra caliza tu catarsis infinita.
Eras una sinsombrero,
DalĂ y Lorca te reconocieron como poetisa mientras que para muchos hombres
ni siquiera fuiste de la generaciĂłn del veintisiete
y de sus grandes artĂstas.
Te catalogaron de prodigio a los siete
pero no vinieron venir
que no llegarĂas a vivir plenamente.
Hay habladurĂas sobre que te enamoraste de un hombre casado
y decidiste que no estando en su vida
no eras más que un simple harapo.
ÂżTanto dolor te causaba el amor por ese escritor,
para que llegases a la conclusiĂłn
de que valĂas menos
que ese tal Juan RamĂłn?
Pequeña insensata,
veinticuatro años poseĂas y todavĂa,
seguĂas escribiendo poesĂa.
Sólo eras una niña,
por mucho que se empeñen
en que mente de genio tenĂas.
PodrĂas haber sido aclamada y querida,
pero te quedaste en el treinta y dos
con tu figura idĂlica.
Me quito el sombrero,
a pesar de haber vivido tan poco
me ha conmovido tu belleza.
Has quedado en mi memoria,
gracias te doy por ello.
Que tu nombre desaparezca
de la gris penumbra.