Donde estoy sino en el lugar que habita mi mente
En mi cuerpo de años ya pasados de tiempo
Creciendo viejo sin quererlo, sin saberlo aceptar.
Horas crecientes hacia el final
Horas decrecientes para el deber.
Me suenan, me avisan que ya pronto se termina el año
Me previenen, me advierten que se me va pasando el fulgor
Yo les digo, aun me queda el respiro en la noche que calla tras el bullicio del dilatado asfalto,
La esperanza y un tanto de sonrisas por forjar.




















