Milano 2016: la revancha del Cholo
Se terminó la espera. Por fin llegó el día más esperado para los amantes del fútbol: la final de la Champions League, el partido de más importante del año. Y esta vez, tiene un toque especial porque se repite la final de hace dos años, final madrileña, final entre el gigante y el “chico, final de infarto.
Por un lado, el Cholo va por la reivindicación y la revancha ante el Real Madrid, que hace dos años se ganó “La Décima” en el tiempo complementario, cuando el equipo colchonero se agotó y perdió concentración, hecho que, claramente fue aprovechado por el merengue. Por el otro lado, Zidane va por la gloria y espera acompañar a Pep, Ancelotti y Cruyff, en el selecto grupo que logró levantar la orejona como jugador y después, como técnico.
Y esta final se juega nada más y nada menos que en el emblemático Estadio de Milán, originalmente denominado el San Siro, por el barrio donde se encuentra y propiedad del Milan, hasta 1953 que fue cedido al gobierno. Desde 1947 también se convirtió en la casa del Inter y en la década de los 80’s, su nombre fue cambiado al Giuseppe Meazza, en honor al mítico futbolista que fue estrella del Inter (aunque también jugó en el Milán). Para el rossonero, el estadio se llama y seguirá llamándose el San Siro. Un estadio digno de un partido como este, tan encerrado por dentro, lo cual hace de su acústica algo especial, tan imponente por fuera.
Final madrileña. Equipos de la misma ciudad pero en esencia tan diferentes. Las declaraciones y actitudes de cada plantel resaltan estas diferencias. En este momento estoy viendo la llegada de los buses de cada equipo al San Siro. El Aleti llega, se baja el Cholo, se baja el resto del equipo, todos serios, sencillos, concentrados. El Madrid llega en un bus que tiene impreso todo el palmarés del equipo, para intimidar a los demás, me imagino. Los jugadores llegan, se bajan, Cristiano masticando chicle con la boca abierta y con su actitud convencida típica de él, lo demás riéndose y no con camaradería de equipo, sino con el convencimiento de que “son más grandes”. Esa es la impresión que me da. Gareth Bale en declaraciones esta semana minimizó al rival y afirmó que ningún jugador del Atlético podría ser titular del Real Madrid. ¿Verdad? No sé, de pronto sí. No es un secreto que la nómina del Madrid es millonaria y la del Aleti no. Pero estoy convencida que en el fútbol, hay factores que influyen mucho más que los millones de dólares que pueda valer un jugador.
Por eso el duelo de hoy es tan significativo. Porque además de dos clubes diferentes, son dos estilos muy diferentes de abordar el fútbol. Por un lado el equipo merengue, lleno de estrellas que valen cientos de millones de euros, respaldados por un palmarés impresionante, luchando por la undécima orejona. Un equipo inestable, con poca cohesión de equipo, su problema más grande en mi concepto, es que siempre hay una lucha de egos en la plantilla. Florentino fomenta esto y su interés más grande, es lo que viene después de ganar la Champions: los premios, reconocimientos económicos y la venta de merchandising.
Por el otro lado, el Cholo encabeza un equipo con 113 años de historia, de lucha y altibajos. Un equipo “chico” de presupuesto y títulos, pero gigante en garra y corazón. Este equipo es como una familia, todos creen ciegamente en Simeone y juntos, han caminado este torneo paso a paso, creyendo que todo se puede. Atrás dejaron nada más y nada menos que al Barcelona y al Bayern y hoy, buscan la gloria.
Hoy es un partido muy especial. Más allá del resultado, espero un gran espectáculo de fútbol, en el que dos grandes equipos (cada uno con su estilo e ideología), se enfrentarán para convertirse en el mejor equipo de Europa. Y si, puede que el Real Madrid tenga todas las opciones histórica y estadísticamente, pero creo que hoy la garra del cholo y del resto de la familia colchonera jugará un papel muy importante. Le apuesto al amor a la camiseta, le apuesto a la pasión y al corazón. Hoy y siempre le apuesto al Cholo y al fútbol con sentimiento. Le apuesto a la humildad y a la sed de gloria. Le apuesto al “Nunca Dejes de Creer”. ¡Aupa Aleti! ¡A por la gloria!