Hombre que se queja del matriarcado racista clasista opresor= incel.
Mujer que se queja del "patriarcado opresor"= "feminista empoderada"
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Tuits que dejé de escribir el 8M.
1. A las 0.25 una ex compañera de curro y ex vecina del barrio me escribe flipando con la cacerolada y diciendo que estoy con ella en espíritu. Y que somos muchas y de las buenas. Me emociono. Por otro guasap mis Ahizpak anuncian q lloraremos en la mani. Yo lloro siempre... 2. 0.57 ya empiezo a ver tuits de señores dándonos clases y o aprovechando nuestra huelga para su agenda (contra las religiones, contra el concejal de turno) Me cabreo. Lo escribo para mi. 3.9 de la mañana. Tertulia radiofónica. Un gañán que va de feminista, diciendo que se ha dado cuenta hace 5 años de q en su departamento de la universidad no había tías catedráticas. Y que la próxima huelga tiene que ser general para pedir igualdad salarial. Bienvenido a 1970. Pero no nos des lecciones. Calla. Escucha. Aprende. Podías haber usado tu voz hoy para decir "no sé, sigo aprendiendo, me sigo equivocando" 4.Misma tertulia vacía. Miguel Lorente no consigue decir ni una sola cosa práctica que se puede hacer contra el sistema machista. Ni una sola. Empiezo a pensar en por qué tanto marear la perdiz y las únicas explicaciones que se me ocurren dan miedo. 5. Despedida de la tertulia. Haimar Bretos dice que ha leído poco, que pide perdón por todas las veces q haya metido la pata pero que este proceso hasta llegar al día de esta huelga a él personalmente le ha zarandeado. Le creo. Ojalá no se le olvide. Y haga algo en su día a día para dejar de meter la pata. 6. Boletín de noticias. El PP diciendo noseque de que fatal la brecha salarial. El mismo PP que no fue al debate parlamentario sobre el tema. La hipocresías violenta es tendencia y yo me niego a aceptarla. 7. Viene ahora Tony garrido. Sé q me va a desquiciar. Xq hace 2 años le estaba oyendo decir machiruladas abierto de piernas ante un auditorio de mujeres atónitas y hombres mitad estupefactos mitad encantados de haberse conocido. En fin. Me dirán que ha avanzado. Cuando le escuche disculparse igual me lo creeré. O igual no. Porque fue asqueroso oírle. Asqueroso. Y no se me olvida 🤢 8. Anda, mira, Garrido haciendo un desdoblamiento de género para dejar claro que también hay mujeres en contra de la huelga. Veo que hemos cambiado poco 9. Salgo de casa, me encuentro con mis Ahizpak, pegamos pegatinas, nos reímos. Ya no tengo ganas de escribir tuits de señores ridículos subiéndose tarde y mal al carro.
Hemos quedado para comer en la cuesta Moyano. Cuando llegamos, a Mir la está entrevistando Gonzo. Un señor que no es nada machista y al que sin embargo yo tuve que dejar de seguir hace unos cuantos años porque no podía soportar su machismo de izquierdas pseudo políticamente correcto. Otro que igual ha mejorado, yo qué sé. A lo mejor soy muy exagerada y no tengo sentido del humor y lo que necesito es un buen polvo.
Hubo un momento en que dijimos que cada una llevaba su comida porque hay intolerancias y dietas y horas de llegada variadas pero al final todo es de todas y unas abren vino, otras cerveza, unas hacen pastel de harina de arroz para las que no pueden tomar gluten y otras pastas de coco y avena y hay también un taboulé vegano y todo está rico.
Luego Ainhoa, Alba Lucía y yo repartimos pegatinas de hermandad y preguntamos a mujeres de todas las edades por su idea de la amistad entre nosotras. Salvo una, que nos dice que no tiene amigas y que está con su marido y un montón de hombres, el resto de chicas con las que hablamos son muy conscientes de que cuando han necesitado ayuda en su vida siempre eran un puñado de mujeres las que estaban ahí.
Es muy bonito hablar con feministas de 18 años y ver lo listas que son, cuánto más que nosotras saben cuando teníamos su edad. Eso me llena siempre de esperanza.
Sacamos entonces las pegatinas guerreras. Las hemos pensado mucho casi todas. La mayoría aluden a los hombres que, sabemos seguro, vendrán a la mani sintiéndose o fingiéndose aliados. Los diferenciaremos por cómo reaccionen cuando les apelemos directamente. Hace tiempo ya que no me creo a los hombres que no hacen inguna autocrítica sobre su machismo. Siempre son los otros, señores que no conocen de nada. Su entorno es puro y no saben de qué les hablas. Pero ese señor que sujeta la banderola de UGT y recibe una pegatina que dice “Aliado feminista? Pues no quieras ser protagonista” se pone como una hidra de 7 cabezas. Ese no es aliado. Ese es el enemigo en casa. Esos hombres son más peligrosos que los machistas obvios.
Tenemos nuestros grandes momentos como cuando Marisa le da la pegatina a Almodovar y él se la pone y yo no me lo creo y voy a ver y Alina me hace una foto haciendo una foto a la pegatina del famoso director.
Y nuestro momento estrella cuando Saray le da a un grupo de chicos la pegatina que habla de cómo muchos hombres son cómplices porque callan y el grupo de amigos hombres entran en un debate sobre si tenemos razón o no. Me fascina que en 2018 un grupo de 5 tíos vayan sin mujeres a una manifestación feminista y tengan una epifanía de golpe dándose cuenta de que nunca habían pensado algo tan básico.
Dicen los medios que hemos hecho historia y sin embargo entre la multitud cuántos como esos chicos habría hoy que miraban cada cartel, cada pegatina, cada pancarta de hito en hito. Que no han reflexionado ni medio minuto sobre cómo ellos son parte del problema y cómo empezar a ser parte de la solución y cómo eso implica necesariamente asumir su responsabilidad. Cambiar. Perder privilegios que tienen tan asimilados que consideran derechos.
Hemos impreso pegatinas como una forma de apelarles a ellos, porque el único día que nos escuchan es el 8 de Marzo. Poco y mal. Pero algo. Luego llega el 9 y volvemos a lo de siempre: nosotras cuestionándonos todo, dudando de todo, intentando la perfección y ellos buscando grietas que les eviten el trabajo. Nosotras sin ellos otra vez, pero rodeadas de hermanas, creciendo juntas, pensando(nos) juntas, buscando utopías que nos permitan seguir avanzando.
Cuando el 15M se rieron de nosotras, nos echaron de las plazas abucheando nuestros carteles con nuestras consignas, negando a nuestras víctimas y se acabó la movilización. Hace un año se rieron de nuestras ínfulas y hoy hemos parado, hemos salido todas juntas a la calle, hemos arrastrado a algunos hombres por convicción, a otros por moda, a otros por puro cinismo. El año que viene quién lo sabe. Mientras tanto tenemos que seguir trabajando cada día por un mundo más justo. Aprendiendo nosotras. Nuestras hermanas no blancas, nuestras hermanas trans nos han dicho muy claro que hay cosas que estamos haciendo mal. No podemos permitir que se sientan fuera de nuestros feminismos. Yo creo que no podemos permitirnos eso. Porque si dejamos que eso pase estaremos siendo señores. Y ante la duda, ya sabéis. Lo contrario de lo que dicen o hacen los señores.
Ejemplo: mañana Pablo Igelsias va a reunir a nosequienes para ver cómo capitaliza electoralmente lo de hoy. Pablo Iglesias lleva 4 años mirando para otro lado cuando le decimos que las feministas no vamos a votar partidos machistas dirigidos por hombres machistas que quieren solo llegar al poder para usarlo del mismo modo. Se va a volver a equivocar como no asuma lo que tienen que asumir todos los hombres, todas las personas: que es parte del problema y tiene que empezar a ser parte de la solución. Y eso implica a veces dar un paso atrás, quitarte de primera línea, callarte la boca, escuchar a otras personas, cederles espacio y poder. A las negras, las gitanas, las árabes, las trans, las que trabajan en los cuidados con unas condiciones míseras. Las que decían sus sesudos analístas que no creábamos potencia de transformación pero nos cargamos a uno de los ministros meapilas y misóginos.
Tenemos 365 días para aprender de lo de hoy, para crecer nosotras. Para no ser parte del problema. Y ese es el reto. Tenemos 365 días y un montón de hermanas alrededor dispuestas a ayudarnos y cuidarnos en ese proceso.
Dicen que hoy hemos hecho historia, yo creo que no, que ojalá. Pero creo también que el único camino es este. No es fácil, es largo, lleva siendo largo toda la historia pero igual esta es la primera vez en que tenemos los medios para no hacer que la generación que viene tenga que empezar casi desde cero cada vez.
Las redes nos han traído hasta aquí, nos han hecho crear vínculos fuertes con otras mujeres. Nos permiten seguir haciendo eso de verdad. Tejer. La genealogía. Repensar el mundo desde la utopía. No hemos hecho historia porque queremos cambiar el mundo. Y eso implica mirar al futuro.
De Ylenias, Paulas y procesos
El feminismo es un proceso. Es una forma de entender el mundo y tu manera de estar en él. El feminismo es un proceso y esa es una de sus principales enseñanzas. El mundo patriarcal en que vivimos nos ha enseñado, por el contrario, el valor de mantener las convicciones propias contra viento y marea. No cambiar de opinión nunca jamás de los jamases bajo ningún concepto. Ser tan "fuerte" como para seguir defendiendo algo aunque sepas de sobra que estabas equivocado. Cambiar de opinión y de criterio es de pringaos, de chaqueteros. El feminismo nos enseña a dudar. Todo el rato. Nos enseña a convivir con la posibilidad de que lo que hoy te parece liberador para las mujeres, mañana no te lo parezca. Porque tú cambias o porque el contexto cambia. El feminismo nos enseña también a tratar de entender por qué pensamos como pensamos y por qué cambiamos o no de opinión. Ninguna empezamos leyendo a Simone. O bueno, algunas sí. Porque no nos quedó más remedio, porque tristemente en las bibliotecas municipales del Valladolid de los 90 el fondo feminista no daba para elegir mucho. Leímos a Simone y se nos abrió el cielo cuando conseguíamos entenderla. Porque esas intuiciones molestas de pronto tenían un nombre y no eran cosas nuestras. Eran de todas. Pero luego leímos Teoría King Kong y releímos a Simone y vimos que el mundo había cambiado. Que nosotras habíamos aprendido también a entender mejor algunas cosas. Y así sucesivamente. La misma Beyonce que no se consideraba feminista hace una década ha servido una década después para provocar en muchas niñas ese efecto de revelación. Para iniciarlas en un proceso que a veces es desesperante pero que siempre te da herramientas para enfrentarte a un mundo que nos quiere calladas, sumisas, dependientes, débiles e incapaces. Que busca enloquecernos. Ylenia no se reconocía en la palabra pero alguien o algo prendió en ella una mecha que la ha traído hasta aquí. Que la llevará donde sea. Resulta que ha leído más a Simone que todos los que la critican y la llaman puta. Paula Echeverria ayer se definía como persona porque el feminismo es una cosa que a los señores no les parece sexy. Somos mujeres molestas. Y ella no quiere ser una mujer molesta. La comprendo. Pero igual la que se montó ayer prende también esa chispa en ella y dentro de 5 años la oímos citar a Butler vendiendo perfumes. Y eso será bueno. Para ella y para las demás. Para el vendedor de perfumes no lo sé ni me preocupa. Y yo no le voy a consentir a ningún señor que me ponga en contra de otras. Ni de las presuntas chonis que presuntamente no leen a Simone ni de las presuntas posmos que presuntamente son clase media destruyendo la lucha de clases desde el feminismo. El feminismo es un proceso. Y ninguno de sus objetivos es trivial. Ninguno de sus métodos es banal por más banal que nos parezca. Estamos disparando a las estructuras pero también a lo decorativo porque sabemos por experiencia que la mecha en otras puede prender desde cualquier sitio. Y las necesitamos a todas. Nos necesitamos a todas. El patriarcado es una más de las herramientas del capitalismo. No hace falta leer a Federici para entender esto. Hace falta asumir un proceso de pensamiento donde existe la posibilidad constante de cuestionar las propias creencias y discernir hasta qué punto son decisiones, imposiciones o certezas automáticas (actos de fé, podríamos decir). Así que estoy harta de escuchar a señores decirnos que primero lo suyo y luego ya si eso. Primero por el egoísmo. Segundo porque eso es lo menos revolucionario contra el capitalismo que he oído en mi vida. Se basa solo en mejorar tus condiciones personales, no en cambiar un sistema que te parece nocivo. Porque igual lo que te parece nocivo no es el sistema sino tu lugar en él. Eso es algo que el feminismo nos enseñó también. No queremos ser los hombres, no queremos tratar a los hombres como ellos nos tratan a nosotras, queremos un mundo donde las relaciones se establezcan desde otro sitio, donde el poder se use desde otro sitio y para otras cosas. Esa utopía que nos hace llegar cada día a cada una un poco más lejos. Seguir avanzando. Porque el feminismo, no sé si lo he dicho, es un proceso. O mejor dicho son muchos procesos.
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El feminazismo causa daño cerebral...
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La nueva directora del Instituto de la Mujer pide que las mujeres 'penetren analmente a los hombres' para conseguir la igualdad
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Beatriz Gimeno, nueva directora del Instituto de la Mujer y su polémica ‘agenda sexual radical’ contra los hombres y el heteropatriarcado.
Origen: La nueva directora del Instituto de la Mujer pide que las mujeres ‘penetren analmente a los hombres’ para conseguir la igualdad.
Esta tiparraca no sabe ni lo que es el sexo.
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Desmontando a: El Feminismo moderno ¿Igualdad o Secta?