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Two can play at that game.
Feminazis?
One of the most irritating things I have found within the male community is their inherent nature in the way they use their language. (Obviously, not all the members of that species are stupid in said way, however, by that logic, Russian roulette is perfectly safe, considering only one one chamber can kill you)
Now, this said part of the male community refers to avid feminists as feminazis, a derogatory term for an avid feminist. There is a lot wrong with this statement, however, I would like to start with the basics:
- The Nazis was a far-right political party in Germany active between 1920 and 1945 that created and supported the ideology of Nazism. Its precursor, the German Workers' Party, existed from 1919 to 1920. The Nazis sought to ‘strengthen the Germanic people, the "Aryan master race", through racial purity and eugenics, broad social welfare programs, and a collective subordination of individual rights, which could be sacrificed for the good of the state on behalf of the people.’ Comparing the wonderful community of the feminists to the Nazis is not only offensive, its absolutely disgusting and proves the stupidity of the speaker, for not knowing the meaning of who the Nazis were.
- Feminists believe in equality, not female dominance. Feminism is not the female counterpart to the Patriarchy, it is the opposite. It believes not in the dominance of a single gender but the equality of opportunities and treatment in all genders. They strive for political, professional and social equality. Obviously, this was not the goal of the Nazis. The comparison is incredibly stupid.
As a feminist, I have many issues with the way the world is run. Why is rape the victim’s fault? Why do so many males make jokes when it comes to marriage? Why is it that when a woman is on her period, she is deemed irrational (when in fact, ‘that time of the month’ is simply when a woman’s hormones are closest to a man)? Why is it that popular boybands are looked down upon because their fanbases are made up of a majority of women? Why is it that a feminine boy or a masculine girl is wrong? (I am incredibly interested in the toxicity of the male and female gaze, something I intend to research)
Apologies for the impromptu rant,
- Celine
Jennifer Mathieu, Moxie.
Reposted from @capitalistrightforce The feminazi on the left definitely has shaven purple hair and sounds like a Karen 💀💀💀 #redpilled #taketheredpill #basedandredpilled #teamamerica #cancelculture #cancelculturesucks #feminazis #antifeministmemes #3rdwavefeminism https://www.instagram.com/p/CYfoxpkMpLW2PRIjQ3YhWD-TdmRzmSNmMKhmZA0/?utm_medium=tumblr

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Feminazis
Este es el nuevo insulto que nos lanzan los señores del patriarcado colonial con toda la violencia totalitaria que ha sido y sigue siendo patrimonio suyo.
Desde que las mujeres hablan por sí mismas, los representantes del antiguo régimen sexual están tan nerviosos que ahora son ellos los que empiezan a quedarse sin palabras. Tal vez por eso los señores del patriarcado colonial han estado escarbando en sus libros de historia necropolítica en busca de insultos para arrojarnos a la cara y, por un curioso azar, han elegido el que siempre tienen a mano: ¡nazi!
Dicen que somos feminazis. Dicen que ya no pueden subir al ascensor solos con una chica – qué lástima – porque podría ser una “feminazi” que los acuse de violación. Dicen que ya no pueden ejercer libremente el arte de la conquista viril al estilo francés. Dicen que las mujeres han tomado el poder en las universidades, que están ganando premios literarios y que son ellas las que, embriagadas de gender studies, establecen las normas en el cine y en los medios de comunicación. Al invertir las posiciones de hegemonía y subalternidad, los padres del tecnopatriarcado atribuyen un poder absoluto a las minorías sexuales, mujeres, transexuales, homosexuales, maricas, lesbianas y cuerpos de género no binario; les transfieren fantásticamente la violencia totalitaria que ha sido y sigue siendo patrimonio suyo. ¿Cómo es posible aplicar el adjetivo “nazi” precisamente a los cuerpos que el nazismo consideraba infrahumanos y prescindibles?
Nada justifica el uso del adjetivo “feminazi” para calificar las demandas de reconocimiento de las mujeres, trans, homosexuales o personas no binarias como sujetos políticos soberanos. No creo que valga la pena perderse en una discusión teórica. El mejor y más efectivo argumento es atenerse a los hechos.
Cuando hayamos violado y descuartizado la misma cantidad de hombres como ustedes lo han hecho con mujeres, o con homosexuales o transexuales, simplemente porque eran hombres, o porque sus cuerpos o prácticas no se correspondían con lo que entendemos como una buena y sumisa masculinidad heterosexual, entonces podrán llamarnos feminazis. Cuando hayamos decidido en un Parlamento compuesto solo de mujeres, en un consejo de administración compuesto solo de mujeres, que un hombre, por el mero hecho de serlo, debe recibir menos paga que una mujer en cualquier trabajo y en cualquier circunstancia, entonces podrán llamarnos feminazis. Cuando se les prohíba eyacular fuera de la vagina bajo pena de ser acusados de aborto y todas sus prácticas sexuales por fuera del lecho heterosexual sean consideradas grotescas o patológicas, entonces podrán llamarnos feminazis.
Cuando les tiemblen las piernas al cruzar una calle oscura y busquen con miedo las llaves en los bolsillos para entrar a su casa lo más rápido posible, cuando una figura femenina al final de un callejón los haga girar y correr, cuando las calles de todas las ciudades sean nuestras, entonces podrán llamarnos feminazis. Cuando las escuelas sólo enseñen con libros de Gertrude Stein y Virginia Woolf y James Joyce y Gustave Flaubert se hayan convertido en escritores “masculinistas”, cuando los museos de arte dediquen una semana al año a explorar las obras desconocidas de los “artistas masculinos” y cuando cada década los historiadores publiquen una revista para hablar del rol de los “hombres invisibles de la historia”, entonces nos podrán llamar feminazis.
Cuando los psicólogos, psicoanalistas y psiquiatras, expertos en sexualidad humana sean exclusivamente lesbianas radicales y se reúnan en asambleas cerradas para determinar la diferencia entre la masculinidad normal y la patológica, cuando en lugar de comentar a Freud y Lacan interpretemos su sexualidad masculina heterosexual, sus expectativas y su placer según las teorías de Valerie Solanas y Monique Wittig, entonces podrán llamarnos feminazis. Cuando sus madres, tías, primas, hermanas, amigas y esposas siempre tengan algo que decir sobre cómo se visten, cómo se peinan, cómo hablan, sobre lo feos o gordos, guapos o delgados que son, y cuando ellas se lo digan constantemente, en voz alta, delante de todo el mundo, y pretendan que los complacen con esta forma de control, cuando llamemos a esta forma de lenguaje “galantería femenina”, entonces podrán llamarnos feminazis.
Cuando salgamos en grupo para pagarnos un trabajador sexual precarizado al que encontraremos semidesnudo al borde de la carretera en la periferia de la ciudad, un joven que por lo común será un migrante y al que no le reconoceremos su derecho a trabajar, que será considerado como un delincuente y al que una fuerza policíaca compuesta casi en su totalidad por mujeres tendrá el derecho de violar y acosar, entonces sí, en ese momento, cuando le paguemos a un trabajador sexual cinco euros por una pequeña chupada de clítoris en un coche, entonces podrán llamarnos feminazis.
Y aunque un día los sometamos, exoticemos, los violemos y matemos, aunque realicemos una tarea histórica de exterminio, expropiación y sometimiento comparable a la de ustedes, entonces simplemente seremos como ustedes. Entonces, sí, en ese momento, podremos compartir el adjetivo “nazi” con ustedes. Pero para estar a la altura de sus técnicas políticas patriarcales necesitaríamos un monumental trabajo colectivo, y poner en marcha un odio organizado y una industria de la venganza que, sinceramente, no imagino ni deseo. Por el momento, y lo digo con la objetividad con la que un científico observaría la diferencia entre la cantidad de granos de arena en el desierto del Sahara y el grano de arena que entró en un ojo, nos queda un margen. Mucho, mucho margen.
P. B. Preciado.
"I dont need feminism"
Maybe you don't, but its selfish to take help away from others who might.
Today, I read about a 10 year-old girl forced to marry a 30 year old man.
Life isn't always about you.