Cristo habló más duramente al partido religioso de la derecha (fariseos) que al de izquierda (saduceos) de su tiempo. Ciertamente, condenó a ambos, pero la plenitud de su ira, la dejó para la derecha religiosa.
Porque la hipocresía es un factor agravante: cuando pretendes estar «por la verdad», «por la justicia», «por el cumplimiento de la ley» y del «lado de Dios», y sin embargo, ocultamente vives perversamente, amas el dinero y el poder político, y torcerías la justicia y te olvidarías de la misericordia sólo por obtenerlos, eres peor que el libertino que de frente te dice que no cree en la ley divina.
Satanás no viene con cuernos y cola; se presenta como "mensajero de luz", "ministro de justicia", "emisario del Mesías" (2 Corintios 11:13-15).
2.000 años han pasado, no mucho ha cambiado: la izquierda es libertina, pero la derecha es hipócrita, y eso, la hace mucho más peligrosa, pues con una patina de justicia, engaña a los que se dejan llevar por falsas apariencias de piedad.
– "Entonces Jesús les dijo: Miren, cuídense de la levadura de los fariseos (derecha) y de los saduceos (izquierda)" (Mateo 16:6).