A veces comprendo demasiado bien a ese alíen!
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A veces comprendo demasiado bien a ese alíen!

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Todos tenemos problemas existenciales.
Insoportable levedad del ser
¿En verdad se tiene que ser tan imbécil para tener tan mala ortografía?

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As vezes sinto como se não houvesse saída Não sei se o sofrimento é sofrido por inteiro A verdade é que eu gosto da intensidade E sei que toda a minha sensibilidade também é brutal Sei que a inconstância é minha essência E é aceitável para mim. Para me deixar satisfeita. E minha existência completa por inteira.
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Lua Rehder
Identidad en un mundo que se derrumba
La educación, y el utópico proyecto con que se pretende llevar a cabo, plantea un problema fundamental: si la educación, como dice el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, propone que “La instrucción elemental será obligatoria”[1], ¿cómo lograr una educación masificada –que abarque la población humana- pero que logre conservar la identidad de cada pueblo, cultura, de los individuos y el respectivo desarrollo de los mismos?
En primera instancia se debe desechar la idea de un modelo educativo universal, dado que es imposible, si quiera considerar, un modelo que logre satisfacer las necesidades de tan distintos pueblos y formas de pensar el mundo. Sin embargo, eso no imposibilita que se aspire a distintos modelos educativos que pese a las diferencias en cuanto a sus procesos, conserven características fundamentales para satisfacer, de una forma amplia y libre, las necesidades colectivas e individuales que surgen a lo largo de la vida.
La educación es en sí misma una cuestión filosófica, una constante instrospeccion, una mirada sobre sí mismo por medio del conocimiento. ¿Cómo abarcar esto en las aulas de clase? La educación debe partir de la contraposición y refutación del estudiante por parte del maestro. El maestro no limita al estudiante, lo guía y protege de ideas y conclusiones erradas. El estudiante, por su parte, debe preservar la convicción de que el deseo del maestro es protegerlo de dogmas o prejuicios de los que cada quien ha sido contaminado desde su nacimiento. Un ejemplo que lo haga un poco más claro sería que el ideal del maestro fuera dejar que el estudiante justifique el holocausto judío de la segunda guerra mundial, y encuentre válidos los argumentos que usaban los intelectuales del partido Nazi para justificar esta masacre.
La educación no debe imponer dogmas, sino, llevar e instruir la reflexión, la duda, la critica, el dialogo, creer en la libertad de pensamiento, el cuestionamiento de la realidad que creemos ver pero no es. Entendiendo también la imposibilidad de un conocmimiento absoluto partiría, según el pensamiento del filósofo Karl Popper, es imposible llegar a una verdad total sobre un tema. Por lo que la verdad que se debe asumir, es la que menos contradicciones o errores admita.
Por está razón es una cuestión filosófica en sí, cuyo deber es incitar a la reflexión de los tiempos en que se vive, y cuestionarse sobre su papel en los acontecimientos, internos y externos, del mundo. Como diría Grass: “…escribir contra el tiempo que pasa.” Por lo que la educación debe ser una constante búsqueda de contemplaciones de la realidad y de volver sobre sí mismo
Así mismo, la vida contemplativa no es más que ”conócete a ti mismo”, el conocimiento excluye y repudia cualquier zona de confort en la que la vida está resuelta y se debe seguir el mismo patrón o protocolo establecido de alguien normal; estudiar, sacar buenas notas, ir a la universidad, casarse, comprar una casa, tener hijos, envejecer. Al adentrarnos profundamente en la educación, en la lectura, nos leemos a nosotros mismos, y se queda en un estado de “desnudez” en la que se es más vulnerable, en la que se es golpeado por la vida, por descubrir la mentira, por sus propios pensamientos en la que ya nada está resuelto y es el momento de descubrir quien soy y que voy a hacer y así vivir auténticamente… “ somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”.
Haciendo referencia al concepto griego de “Paideia”, la cuál es la formación virtuosa del ciudadano de la polis, a fin de hacerlo íntimo a su cultura (manifestada en la poesía, las tragedias y las comedias) para cumplir el equilibrio de un ciudadano a fin con su cuerpo, su disciplina, y su relación con los demás ciudadanos puede contemplarse una educación mucho más enriquecedora para el ser humano, abandonando las falsas ideas de que la academia es un “martirio”, y así sería posible una relación mucho más lúdica y dinámica con los procesos de formación educativos, en los que en realidad se encuentre el amor al conocimiento.
Siendo así, el conocimiento sería una eterna búsqueda del ser humano, en que día a día, se amplíen cada vez más las fronteras del conocimiento, y se llega a innovaciones nunca antes, siquiera soñadas, por los hombres, porque la educación es indispensable para la autenticidad, pero no cualquier modelo educativo, sino uno en que se logren los elementos planteados. Sólo explorandonos a nosotros mismos es que logramos ser auténticos y a la larga, todo el conocimiento exterior no hace otra cosa que alimentar el conocimiento interior, o al menos, el cuestionamiento interior.
[1] http://www.ichrp.org/es/articulo_26_dudh