A las tradicionales formas de la represión que vive la región mesoamericana, se suma el ingrediente de la persecución en internet y la criminalización de quienes defienden los derechos digitales, así como aquellos derechos ligados a la protección de la privacidad en los espacios en red.
No quedan dudas de que los debates políticos dominan el espacio digital. No obstante, el espacio público también es un campo de batallas. Les estudiantes con sus móviles saltan vallas, registran la represión y cuando no pueden esquivarla sencillamente son asesinades. Las mujeres, lideresas de sus comunidades, defienden los ríos, los territorios, los cuerpos de otres, y usan mensajería instantánea para comunicar sus necesidades. Las fuerzas policiales y militares, con armas cada día mas sofisticadas, actúan con luz verde para la requisa de dispositivos electrónicos. Los Gobiernos legislan para vigilar, censurar y castigar.